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Síndrome antifosfolípido y embarazo: claves para lograr una gestación evolutiva
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En las últimas semanas se ha hablado del síndrome antifosfolípido tras conocerse que la influencer y colaboradora de televisión Marta Peñate ha sido diagnosticada de esta enfermedad autoinmune, después de haber sufrido varios abortos. Su caso ha contribuido a visibilizar una patología que, en muchos casos, está estrechamente relacionada con abortos de repetición y complicaciones en el embarazo.
En Tambre, especialistas en medicina reproductiva avanzada, el abordaje del Síndrome Antifosfolípido forma parte del estudio integral de fertilidad, especialmente en pacientes con pérdidas gestacionales previas o fallos de implantación.
Qué es el síndrome antifosfolípido
El síndrome antifosfolípido (SAF) , es un trastorno autoinmunitario que afecta a la sangre y a su capacidad de coagular. Se caracteriza por la presencia persistente de autoanticuerpos dirigidos contra anticuerpos antifosfolípidos que atacan a las proteínas de la sangre, haciendo que se coagule demasiado rápido, lo que en un estado protombótico sistémico.
Esta situación aumenta drásticamente el riesgo de formar coágulos en cualquier órgano del cuerpo, provocando condiciones que son potencialmente mortales, como accidentes cerebrovasculares, ataques cardíacos o trombosis venosa profunda.
La razón por la que el sistema inmunitario se ataca a sí mismo no está del todo claro, pero la evidencia clínica indica que probablemente hay una predisposición genética que se activa con algunos factores desencadenantes, como infecciones, herpes, fiebre glandular, así como otros causantes de trombos: inmovilidad, cirugía, anticonceptivos orales o embarazo.
El SAF puede afectar a hombres y mujeres, pero cobra especial importancia en mujeres en edad reproductiva debido a su impacto directo en la gestación (pérdida recurrente del embarazo, preeclampsia, restricción del crecimiento fetal).

¿Cómo afecta el síndrome antifosfolípido a la fertilidad?
El SAF no tiene por qué causar esterilidad, que es la incapacidad de concebir, sino que suele provocar infertilidad, que es la incapacidad de llevar un embarazo a término. Es decir, no hay problema para la fecundación, pero en el embarazo el síndrome antifosfolípido puede causar:
- Aborto involuntario
- Preeclampsia
- Bebés con bajo peso
- Partos prematuros
- Muerte fetal.
- Fallos de implantación
¿Y por qué afecta tanto a la fertilidad y al embarazo? Pues, por un lado, los anticuerpos antifosfolípidos pueden interferir con la invasión del trofoblasto (la capa externa del embrión) en el endometrio, impidiendo que el embrión se adhiera correctamente. Hablamos entonces de fallos de implantación.
Pero, además, si el embrión consigue implantarse en el endometrio, el síndrome antifosfolípido puede causar microtrombos en los vasos sanguíneos que forman la placenta, lo cual corta el suministro de nutrientes y oxígeno al feto, pudiendo desencadenar un aborto involuntario y crecimiento intrauterino restringido.
Sospechas de síndrome antifosfolípido, ¿cuándo se debe estudiar?
En las clínicas de reproducción asistida como Tambre, el estudio del síndrome antifosfolípido no se realiza de forma universal a todas las pacientes, sino que se activa cuando existe algún fallo reproductivo:
- Abortos: Cuando se han producido pérdidas gestacionales espontáneas (clínicas o bioquímicas) podemos sospechar de un SAF. Aunque la definición clásica habla de 3 abortos, en Tambre iniciamos el estudio tras la primera pérdida o incluso antes, dependiendo del historial de la paciente, con el fin de evitar un desgaste emocional y físico mayor.
- Fallos de implantación: También podemos sospechar del síndrome antifosfolípido tras 2 transferencias de embriones de buena calidad (o euploides) que no han resultado en embarazo.
- Antecedentes de complicaciones obstétricas: Si en embarazos previos hubo preeclampsia grave, eclampsia o desprendimiento de placenta antes de la semana 34, conviene estudiar el factor inmunológico.
- Causas idiopáticas: Cuando no se encuentra una explicación clara para la infertilidad tras un estudio básico completo, podemos sospechar de SAF.
- Pacientes que presenten otras enfermedades autoinmunes especialmente lupues eritematoso sistémico.

¿Cuál es el momento ideal para realizar las pruebas de diagnóstico?
Es crucial realizar la extracción de sangre fuera del embarazo y preferiblemente 3 meses después de la última pérdida o tratamiento hormonal. Esto se debe a que el embarazo y las hormonas utilizadas en la estimulación ovárica en reproducción asistida pueden alterar los niveles de los anticuerpos, dando como resultado falsos positivos o negativos.
Por tanto, si estás en medio de un ciclo de FIV, es común que el médico espere a que tus niveles hormonales vuelvan a la base antes de solicitar el panel de trombofilias e inmunología.
¿Es posible lograr un embarazo a término con el síndrome antifosfolípido?
El síndrome antifosfolípido no tiene una cura definitiva que elimine los anticuerpos, pero sí tiene un tratamiento para prevenir la formación de coágulos, impidiendo que la sangre se espese mediante el uso de anticoagulantes y antiagregantes (aspirina, heparina).
¿Cómo influye la medicación de reproducción asistida?
En el contexto del síndrome antifosfolípido y embarazo, el diagnóstico precoz es determinante, ya que permite iniciar el tratamiento anticoagulante para mejorar la circulación placentaria y reducir el riesgo de trombosis, aumentando significativamente las probabilidades de éxito gestacional.
En reproducción asistida, el tratamiento se personaliza para transformar un entorno uterino «hostil» en uno receptivo. El objetivo es doble: asegurar que el embrión se implante y que la placenta funcione correctamente durante nueve meses.
Hay que tener en cuenta que los estrógenos tienen un efecto pro-trombótico natural (favorecen la coagulación) que, sumado a los anticuerpos del SAF, multiplica la probabilidad de sufrir una trombosis. Es por eso que el momento de máximo riesgo para una paciente con síndrome antifosfolípido es la estimulación ovárica, ya que los ovarios producen niveles de estrógenos muy superiores a los de un ciclo natural.
Es por ello que durante la estimulación ovárica controlada para un ciclo de FIV o durante la preparación endometrial para la transferencia embrionaria se administra heparina y antiagregantes para prevenir el ambiente trombótico.

¿Cómo abordamos el síndrome antifosfolípido para FIV en Tambre?
El abordaje del síndrome antifosfolípido, cuando buscamos el embarazo, no puede realizarse de forma aislada ni estandarizada. Esta patología compleja obliga a combinar la labor de especialistas en inmunología, hematología y medicina reproductiva, con experiencia específica para ajustar correctamente el diagnóstico, el momento del estudio y el tratamiento.
Pasos estratégicos para el proceso FIV en pacientes con SAF
- Diagnóstico exhaustivo y temprano. Uno de los aspectos más relevantes del síndrome antifosfolípido es que, cuando se detecta a tiempo, puede tratarse con buenos resultados reproductivos, evitando el trauma de sufrir varios abortos antes de encontrar la causa. Identificar el problema desde el inicio permite instaurar el tratamiento anticoagulante y el seguimiento personalizado en el siguiente intento, mejorando el pronóstico y aumentando las probabilidades de lograr una gestación evolutiva.
- Control de estrógenos. Como la estimulación ovárica para una FIV eleva mucho el nivel de estrógenos (lo cual aumenta el riesgo de trombos), en Tambre optamos por una estimulación suave totalmente personalizada.
- Transferencia diferida. También, podemos recurrir a la vitrificación de los embriones para transferirlos en un ciclo posterior. Este tiempo extra permite que tu cuerpo reduzca el exceso de hormonas de la estimulación y que el útero esté en un estado más natural y seguro. Optamos por estrategia de ciclo natural modificado para la realizar transferencias embrionarias con el objetivo de minimizar la administración de medicación hormonal.
En las clínicas Tambre de Madrid y Alicante, estudiamos y valoramos en qué pacientes es necesario solicitar este tipo de analíticas, se coordina el momento óptimo para realizar las pruebas y se diseña un protocolo individualizado que tiene en cuenta los riesgos trombóticos asociados a la estimulación ovárica y a la preparación endometrial.
Porque ante abortos de repetición o fallos de implantación, no basta con volver a intentarlo una y otra vez. Repetir sin investigar no aumenta las probabilidades; identificar la causa sí. Solo así es posible transformar un historial de pérdidas en un embarazo viable y a término.
Si sospechas que el síndrome antifosolípido puede estar afectando a tu fertilidad o necesitas una valoración personalizada, contacta con Tambre. En nuestras clínicas de Madrid y Alicante contamos con un equipo multidisciplinar especializado en inmunología reproductiva y fallo gestacional que estudiará tu caso de forma integral, con pruebas específicas y protocolos individualizados para ayudarte no solo a conseguir el embarazo, sino acompañarte hasta cumplir el sueño de tener a tu bebé sano en brazos.
Preguntas frecuentes sobre el síndrome antifosfolípido
¿Se puede tener un bebé sano con SAF?
Sí, es perfectamente posible. Con el tratamiento adecuado, las probabilidades de tener un bebé sano y un embarazo a término son muy elevadas.
¿Cuándo es más peligroso el síndrome antifosfolípido en el embarazo?
El riesgo es mayor en dos etapas críticas:
- Primer trimestre: es el periodo de mayor riesgo de aborto espontáneo precoz, ya que los anticuerpos pueden dificultar la implantación o el inicio correcto de la formación de la placenta.
- Tercer trimestre (y posparto): existe mayor riesgo de preeclampsia grave, restricción del crecimiento fetal por insuficiencia placentaria y trombosis posparto en la madre.
Valores de anticardiolipina positivos en el embarazo, ¿qué significa?
Significa que tu sangre tiene anticuerpos que podrían aumentar el riesgo de coágulos en la placenta. No es un diagnóstico definitivo de SAF por sí solo, pero requiere atención inmediata por parte de un hematólogo u obstetra por su alto riesgo. Es común repetir la prueba tras el parto para confirmar si la positividad es persistente o fue algo transitorio por el propio embarazo.
¿La heparina antes y durante el embarazo pueden dañar al bebé?
No, la heparina no daña al bebé. Es el tratamiento de elección durante el embarazo porque su estructura molecular es demasiado grande para atravesar la placenta. Esto significa que la medicación se queda exclusivamente en tu torrente sanguíneo para evitar coágulos, sin llegar nunca al feto.
En otras palabras, es un fármaco seguro durante el embarazo.
¿Es seguro hacer un tratamiento de FIV si tengo síndrome antifosfolípido?
Sí, pero requiere un control especializado. La estimulación ovárica aumenta los niveles de estrógenos, lo que puede incrementar el riesgo trombótico en pacientes con SAF. Por eso es fundamental personalizar e individualizar la medicación y acompañar el tratamiento con protección anticoagulante bajo supervisión médica.
¿El síndrome antifosfolípido se hereda?
No, el síndrome antifosfolípido no se hereda directamente de padres a hijos. Aunque sí puede existir una predisposición genética familiar a desarrollar enfermedades autoinmunes. Esto significa que, si en tu familia hay casos de lupus o artritis, tienes un riesgo ligeramente mayor de producir estos anticuerpos, pero no es una enfermedad hereditaria.

