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Síndrome de ovario poliquístico: síntomas, fertilidad y su nueva denominación propuesta como síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP)

Síntomas del síndrome de ovario poliquístico, fertilidad y su nueva denominación propuesta como PMOS

El síndrome de ovario poliquístico, conocido hasta ahora como SOP, es una de las alteraciones hormonales más frecuentes en mujeres en edad reproductiva. Sin embargo, su nombre ha generado confusión durante años, porque muchas pacientes entienden que tienen “quistes” en los ovarios, cuando en realidad no se trata de quistes patológicos.

Lo que suele observarse en la ecografía son pequeños folículos que no han completado su maduración y que no han llegado a liberar un óvulo. Esa imagen ecográfica ha dado lugar históricamente al término “ovario poliquístico”, pero hoy sabemos que esta condición es mucho más amplia.

Por eso, una publicación reciente propone un cambio de denominación internacional: el SOP, o PCOS por sus siglas en inglés, pasaría a llamarse PMOS, de Polyendocrine Metabolic Ovarian Syndrome. En español, podemos traducirlo como síndrome ovárico metabólico poliendocrino, o SOMP.

Este cambio no significa que las pacientes tengan una enfermedad diferente. Lo que cambia es la forma de nombrarla. Y nombrarla mejor ayuda a comprenderla mejor: no hablamos solo de ovarios, ni solo de fertilidad, ni solo de reglas irregulares. Hablamos de una condición hormonal, metabólica y ovárica que puede afectar de forma distinta a cada mujer.

En algunas pacientes, el SOP/SOMP se manifiesta con ciclos menstruales irregulares, acné, aumento de vello o caída del cabello. En otras, se asocia a resistencia a la insulina, mayor riesgo de diabetes tipo 2, colesterol elevado, obesidad o problemas cardiovasculares. Y, en el ámbito reproductivo, puede dificultar la ovulación y hacer más complejo conseguir el embarazo.

Aun así, es importante transmitir un mensaje claro: tener SOP o SOMP no significa no poder ser madre. Con un diagnóstico preciso, un seguimiento adecuado y un tratamiento personalizado, muchas mujeres con esta condición consiguen embarazo.

¿Qué es el SOP o síndrome ovárico metabólico poliendocrino?

El SOP, ahora propuesto como síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP), es una condición que puede alterar la función de los ovarios, el equilibrio hormonal y el metabolismo.

Tradicionalmente se ha descrito a partir de tres grandes características: ciclos menstruales irregulares, exceso de andrógenos —hormonas que también están presentes en la mujer, pero en niveles más bajos— y ovarios con apariencia poliquística en la ecografía.

Sin embargo, esta definición se quedaba corta para muchas pacientes. El nuevo nombre intenta reflejar mejor la realidad clínica:

  • Ovárico, porque la función del ovario sigue siendo importante.
  • Metabólico, porque puede existir resistencia a la insulina y mayor riesgo cardiometabólico.
  • Poliendocrino, porque intervienen varias hormonas y no solo las relacionadas directamente con el ovario.

Es decir, el SOMP no debe entenderse únicamente como un problema ginecológico. Puede afectar al ciclo menstrual, a la piel, al metabolismo, al peso, a la ovulación, a la fertilidad y también al bienestar emocional.

Como ocurre con otros síndromes, no todas las mujeres presentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Algunas consultan por reglas irregulares, otras por acné o exceso de vello, otras por dificultad para quedarse embarazadas y otras descubren el diagnóstico en una revisión ginecológica.

Por eso, el abordaje debe ser siempre individualizado.

¿Por qué cambia el nombre de SOP a SOMP?

El cambio de nombre se propone porque el término síndrome de ovario poliquístico puede resultar impreciso y confuso. La palabra “poliquístico” hace pensar que el problema principal son los quistes en los ovarios, cuando en realidad lo que se observa con frecuencia son folículos inmaduros, no quistes en el sentido médico habitual.

Esta diferencia es importante. Si una paciente cree que todo se resume a “tener quistes”, puede no recibir una explicación completa de lo que ocurre en su organismo. También puede centrarse la atención solo en la parte ovárica, dejando en segundo plano aspectos hormonales, metabólicos o emocionales que también forman parte del síndrome.

El nuevo término, síndrome ovárico metabólico poliendocrino, intenta describir mejor una condición que es compleja, frecuente y muy variable.

Durante un tiempo, probablemente convivirán ambas denominaciones: SOP, porque es el término más conocido por pacientes y profesionales, y SOMP/PMOS, porque refleja mejor el conocimiento actual sobre esta condición.

Síntomas más frecuentes del SOP/SOMP

Los síntomas del síndrome de ovario poliquístico o síndrome ovárico metabólico poliendocrino pueden variar mucho de una mujer a otra. En algunos casos aparecen desde la adolescencia; en otros, se detectan más tarde, especialmente cuando la paciente empieza a buscar embarazo.

1. Alteraciones menstruales

Uno de los signos más habituales son los ciclos menstruales irregulares. Algunas mujeres tienen reglas muy espaciadas, otras pueden pasar temporadas sin menstruación y, en algunos casos, pueden aparecer sangrados abundantes o prolongados.

Estas alteraciones suelen estar relacionadas con una ovulación irregular o con la ausencia de ovulación, lo que conocemos como anovulación. Si el ovario no libera un óvulo de forma regular, las posibilidades de embarazo disminuyen, porque hay menos oportunidades reales de fecundación a lo largo del año.

Además, cuando los ciclos son largos o impredecibles, resulta más difícil identificar los días fértiles.

2. Exceso de andrógenos

El hiperandrogenismo, es decir, el aumento de andrógenos, es otra manifestación característica del SOP/SOMP. Puede detectarse en una analítica hormonal o manifestarse a través de síntomas visibles.

Entre los más frecuentes encontramos el hirsutismo, el acné persistente y la caída del cabello con patrón androgénico.

El hirsutismo consiste en la aparición de vello en zonas donde suele ser más habitual en hombres, como la cara, el pecho, el abdomen o la espalda. El acné puede ser persistente y no responder bien a tratamientos convencionales. La caída del cabello, conocida como alopecia androgénica, puede percibirse como una pérdida de densidad en la parte superior de la cabeza.

Estos síntomas no solo tienen una dimensión médica. También pueden afectar a la autoestima, a la imagen corporal y al bienestar emocional de la paciente. Por eso es importante abordarlos con sensibilidad y no minimizarlos.

3. Ovarios con apariencia poliquística

En la ecografía, algunas mujeres presentan ovarios con múltiples folículos pequeños. Tradicionalmente se ha descrito esta imagen como “ovarios poliquísticos”, aunque en realidad no se trata de quistes verdaderos.

Estos folículos no han completado su maduración y permanecen en el ovario sin llegar a ovular.

Sin embargo, tener ovarios con esta apariencia ecográfica no significa necesariamente tener SOP/SOMP. Puede haber mujeres con ovarios poliquísticos en la ecografía que no presenten alteraciones hormonales, ni reglas irregulares, ni problemas de fertilidad.

Por tanto, para diagnosticar el síndrome no basta con una ecografía. Es necesario valorar el conjunto de síntomas, la historia clínica y los resultados hormonales.

4. Resistencia a la insulina y alteraciones metabólicas

Muchas pacientes con SOP/SOMP presentan resistencia a la insulina. Esta alteración puede favorecer el aumento de peso, dificultar la pérdida de peso y aumentar el riesgo de diabetes tipo 2.

Además, la resistencia a la insulina puede influir en el equilibrio hormonal y favorecer una mayor producción de andrógenos, lo que puede agravar los síntomas y alterar aún más la ovulación.

Esta es una de las razones por las que el nuevo nombre incorpora la palabra metabólico. El síndrome no afecta únicamente al ovario; también puede tener implicaciones para la salud general de la mujer a corto, medio y largo plazo.

¿Por qué se produce el SOP/SOMP?

La causa exacta del SOP/SOMP no se conoce por completo. Actualmente se considera una condición multifactorial, en la que pueden intervenir diferentes elementos.

Uno de ellos es la predisposición genética. Es frecuente encontrar antecedentes familiares de ciclos irregulares, problemas hormonales o dificultades reproductivas.

También influyen los desequilibrios hormonales, especialmente el exceso de andrógenos y las alteraciones en las hormonas que regulan la ovulación.

Por último, la resistencia a la insulina desempeña un papel importante en muchas pacientes. Cuando el organismo produce más insulina para compensar esa resistencia, puede estimularse la producción de andrógenos en el ovario, lo que contribuye a mantener el círculo de alteraciones hormonales y ovulatorias.

¿Cómo puede afectar el SOP/SOMP a la fertilidad?

El SOP/SOMP es una de las causas más frecuentes de infertilidad de origen ovulatorio. Esto no significa que todas las mujeres con este diagnóstico vayan a tener problemas para quedarse embarazadas, pero sí que puede dificultar el proceso.

La principal razón es la anovulación. Si no hay ovulación, no hay óvulo disponible para ser fecundado. Y si la ovulación ocurre solo algunos meses, las oportunidades de embarazo se reducen.

Además, los ciclos irregulares hacen más difícil calcular el momento fértil. En mujeres con ciclos muy largos, puede ser complicado saber cuándo se produce la ovulación o incluso si se ha producido.

A esto se suman las alteraciones metabólicas. La resistencia a la insulina puede influir en el entorno hormonal y aumentar los niveles de andrógenos, lo que puede empeorar la función ovárica.

En algunos casos, también puede verse afectada la receptividad endometrial. El endometrio, que es la capa interna del útero donde debe implantarse el embrión, depende de una adecuada coordinación hormonal. Cuando existe una alteración hormonal importante, esa preparación puede no ser óptima, lo que podría influir en la implantación embrionaria.

Por todo ello, cuando una mujer con SOP/SOMP desea embarazo, es importante estudiar su caso de forma completa y no limitarse únicamente a “regular la regla”.

Tratamiento del SOP/SOMP

El tratamiento depende de los síntomas, de la edad de la paciente, de su situación metabólica y de si desea o no buscar embarazo en ese momento.

El objetivo puede ser regular los ciclos, mejorar los síntomas derivados del exceso de andrógenos, reducir riesgos metabólicos o favorecer la ovulación.

Cambios en el estilo de vida

En muchas pacientes, especialmente cuando existe sobrepeso, obesidad o resistencia a la insulina, los cambios en el estilo de vida pueden tener un papel importante.

Una alimentación equilibrada, el ejercicio físico regular y la pérdida de peso cuando está indicada pueden mejorar la sensibilidad a la insulina, ayudar a regular los ciclos menstruales y favorecer la ovulación.

En algunas mujeres, una reducción de peso puede ser suficiente para recuperar ciclos ovulatorios sin necesidad de iniciar medicación. No se trata de culpabilizar a la paciente, sino de entender que el metabolismo y la función ovárica están estrechamente relacionados.

Tratamiento farmacológico

Cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes, o cuando los síntomas requieren un abordaje específico, pueden utilizarse diferentes medicamentos.

En mujeres que no buscan embarazo, los anticonceptivos hormonales pueden ayudar a regular el ciclo menstrual y reducir los síntomas asociados al exceso de andrógenos, como el acné o el hirsutismo.

En pacientes con resistencia a la insulina, la metformina puede formar parte del tratamiento. Se trata de un fármaco utilizado en alteraciones metabólicas que puede ayudar a mejorar la respuesta del organismo a la insulina y, en algunos casos, favorecer una mejor función ovárica.

Cuando la paciente desea quedarse embarazada, pueden utilizarse medicamentos para inducir la ovulación. Estos tratamientos pueden ser orales o inyectables y permiten estimular el desarrollo folicular para aumentar las posibilidades de ovular y programar las relaciones sexuales o los tratamientos de reproducción asistida.

La Doctora Eshter Marban en consulta con una paciente
La Doctora Eshter Marban en consulta con una paciente

Fecundación in vitro y SOP/SOMP

Cuando no se consigue embarazo con tratamientos más sencillos, o cuando existen otros factores de fertilidad asociados, puede ser necesario recurrir a la fecundación in vitro (FIV).

En pacientes con SOP/SOMP, la FIV puede ofrecer buenos resultados, pero requiere un control médico especialmente cuidadoso. La razón es que muchas mujeres con esta condición tienen una reserva ovárica elevada y una respuesta intensa a la estimulación hormonal.

Hormona antimülleriana elevada

En el SOP/SOMP, los niveles de hormona antimülleriana (AMH) suelen estar elevados. Esta hormona es producida por los folículos pequeños del ovario y se utiliza habitualmente como marcador de reserva ovárica.

En una paciente con SOP/SOMP, una AMH alta puede indicar que hay muchos folículos disponibles. Esto puede facilitar la obtención de ovocitos en un tratamiento de FIV.

Sin embargo, una AMH elevada no significa necesariamente mayor fertilidad espontánea. Aunque haya muchos folículos, el problema principal puede seguir siendo la falta de ovulación regular o la alteración del entorno hormonal.

Por eso, la interpretación de la AMH debe hacerse siempre dentro del contexto clínico de cada paciente.

Riesgo de hiperestimulación ovárica

Uno de los aspectos más importantes en pacientes con SOP/SOMP es el riesgo de hiperestimulación ovárica.

Durante una FIV o una inseminación artificial, se utilizan medicamentos para estimular los ovarios. En mujeres con muchos folículos antrales, la respuesta puede ser excesiva si no se ajusta bien la dosis.

La hiperestimulación ovárica puede causar molestias y, en casos graves, complicaciones renales, hepáticas o trombóticas. Por este motivo, en pacientes con SOP/SOMP se suelen utilizar protocolos prudentes, dosis más bajas de medicación y controles ecográficos y hormonales estrechos.

Cuando se considera que existe riesgo de hiperestimulación, una estrategia habitual es realizar la punción ovárica, fecundar los ovocitos obtenidos y vitrificar los embriones. La transferencia se realiza más adelante, cuando el ovario ha vuelto a la normalidad y la paciente está en mejores condiciones.

Esta estrategia permite reducir riesgos y proteger la seguridad de la paciente.

Riesgo de embarazo múltiple

En los tratamientos de inducción de la ovulación o inseminación artificial, es fundamental controlar cuántos folículos están creciendo. Si maduran demasiados folículos, aumenta el riesgo de embarazo múltiple.

Por eso, en pacientes con SOP/SOMP se utilizan dosis muy ajustadas de medicación y se realizan controles frecuentes. Si se observa una respuesta excesiva, puede ser necesario cancelar el ciclo y recomendar evitar relaciones sexuales sin protección.

En fecundación in vitro, en cambio, el riesgo de embarazo múltiple no depende del SOP/SOMP en sí, sino del número de embriones que se transfieran. Por este motivo, la transferencia de un único embrión es una herramienta importante para reducir este riesgo.

SOP, SOMP y embarazo: un mensaje para las pacientes

El cambio de nombre de SOP a SOMP no debe generar alarma. Si una paciente ya tenía un diagnóstico de síndrome de ovario poliquístico, no significa que su diagnóstico haya cambiado ni que tenga una enfermedad nueva. Lo que cambia es la forma de entenderla y explicarla.

El antiguo nombre se centraba demasiado en la imagen del ovario y en la idea de “quistes”. El nuevo término, síndrome ovárico metabólico poliendocrino, ayuda a recordar que esta condición puede implicar hormonas, metabolismo, ovulación, fertilidad, piel, peso y salud general.

El SOP/SOMP puede dificultar la búsqueda del embarazo, pero no debe interpretarse como un diagnóstico definitivo de infertilidad.

Muchas mujeres con esta condición consiguen ser madres, ya sea de forma espontánea tras mejorar la ovulación, con tratamientos de inducción ovulatoria o mediante técnicas de reproducción asistida como la fecundación in vitro.

La clave está en realizar un diagnóstico preciso, valorar no solo los ovarios sino también el metabolismo, las hormonas, el endometrio y otros posibles factores de fertilidad, y diseñar un plan adaptado a cada paciente.

En Tambre, el abordaje del SOP/SOMP se realiza desde una visión integral: estudiando el origen de las alteraciones, personalizando los tratamientos de reproducción asistida y cuidando tanto la eficacia como la seguridad. Porque en reproducción asistida no se trata solo de iniciar un tratamiento, sino de entender bien cada caso para elegir el camino más adecuado.

Aunque el SOP/SOMP puede generar incertidumbre, también es una condición para la que hoy contamos con muchas herramientas médicas. Con el acompañamiento adecuado, la información correcta y un seguimiento especializado, es posible mejorar el pronóstico reproductivo y avanzar con mayor confianza hacia el embarazo.

¿Tienes SOP/SOMP y estás buscando embarazo?

En Tambre estudiamos cada caso de forma individual para entender cómo influyen tus hormonas, tu metabolismo, tu ovulación y otros posibles factores de fertilidad. Un diagnóstico preciso permite elegir el tratamiento más adecuado para avanzar con mayor seguridad.

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