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Cristina Abad: “Congelar mis óvulos ha sido una decisión tranquila y muy consciente”

Cristina Abad, actriz española, congeló sus óvulos en Clínica Tambre Madrid en diciembre de 2025

Planificar la maternidad también es pensar en el futuro. En los últimos años, cada vez más mujeres deciden congelar óvulos como una forma de preservar su fertilidad y ganar tranquilidad para el futuro. Para muchas mujeres, es una forma de planificar la maternidad con libertad y sin presión.

Ese ha sido el caso de Cristina Abad, actriz española de 33 años, conocida por su participación en series como Acacias 38, Servir y proteger o Valle Salvaje. Cristina decidió vitrificar sus óvulos en Tambre y compartir su experiencia en sus redes sociales.
Ella nos ha contado una experiencia real, vivida con calma y sin miedo.

“Empecé a pensarlo con 29 años, pero entonces no me atreví”

Cristina recuerda que la idea de la preservar la fertilidad apareció por primera vez cuando tenía 29 años. Varias amigas de su entorno estaban pasando por el proceso y le llamó la atención la posibilidad de congelar óvulos jóvenes para el futuro, tanto si algún día quería ser madre en pareja como si no.

Sin embargo, en ese momento decidió no hacerlo.
Había escuchado demasiadas cosas: miedo a los efectos hormonales, a los cambios físicos y, sobre todo, a no poder seguir con su ritmo de trabajo, puesto que en ese momento estaba rondando una serie de policías. “Leí mucho, me informé, y pensé: ahora no”.

Cuatro años después, con 33, la perspectiva es distinta. No solo se siente más preparada, sino también mejor informada. Y ha sido entonces cuando ha decidido tomar la decisión.

Entender que la edad importa (y mucho)

Uno de los puntos que más peso ha tenido en su decisión ha sido comprender algo que, según ella, no se explica a las mujeres lo suficiente: la calidad de los óvulos también disminuye con la edad, no solo la cantidad.

“Siempre había escuchado que con los años cuesta más quedarse embarazada o que hay más riesgos, pero no sabía hasta qué punto influye la calidad del óvulo”, explica.

Cuando llegó a la consulta y empezó a recibir información médica clara, entendió que preservar la fertilidad a tiempo era, en su caso, una forma de cuidarse.

Para Cristina, la idea no es forzar nada ni decidir hoy lo que pasará mañana, sino tener opciones.

Lo que Cristina quiere que sepas antes de congelar tus óvulos

  • No todas las mujeres viven la congelación de óvulos igual. Cada cuerpo responde de forma distinta.
  • La edad influye en la calidad ovocitaria. Preservar la fertilidad a tiempo puede marcar la diferencia.
  • El proceso suele ser más sencillo de lo que imaginas. En muchos casos, se puede hacer vida normal.
  • Informarte con antelación te da opciones. La vitrificación de óvulos permite planificar la maternidad con más tranquilidad.

Por qué eligió Tambre

La recomendación directa fue la que animó a Cristina a confiar en Tambre. Amigas cercanas habían pasado por el mismo proceso allí y todas coincidían en destacar el trato recibido.

“Todo lo que me llegaba eran buenas palabras, cariño, tranquilidad. Y eso para mí era clave”, cuenta.


También sabía que Tambre es una clínica de referencia internacional, con pacientes que vienen de distintos países, lo que reforzaba su sensación de estar en buenas manos.

Hoy, tras haber terminado el proceso, lo tiene claro: “la decisión fue acertada”.

Vídeo: Mi experiencia, congelar óvulos a los 33

La primera visita: sentir calma desde el primer momento

Si hay algo que Cristina destaca de su primera visita es la tranquilidad. Llegó con nervios, como muchas mujeres que se plantean una vitrificación de óvulos, pero se encontró con un equipo cercano, accesible y muy humano.

“Mi doctora me hablaba como si fuera una amiga. No me dio un abrazo, pero yo lo sentí”, recuerda.

Pudo preguntar todo, incluso lo que consideraba dudas “tontas”, y recibió siempre respuestas claras y sin prisas.

Ese acompañamiento fue clave, sobre todo cuando surgieron pequeños momentos de incertidumbre durante el proceso. “Nunca me transmitieron alarma. Siempre calma”.

Rompiendo mitos sobre la congelación de óvulos

Antes de empezar, Cristina había escuchado de todo: hinchazón, cambios de humor extremos, aumento de peso, imposibilidad de hacer vida normal. Pero su experiencia fue muy distinta.

“Mi cuerpo reaccionó súper bien. No me hinché, no engordé, no dejé de hacer mi vida. Hubo un par de momentos emocionales puntuales, pero nada más”, explica.

Durante los días de estimulación ovárica, se pinchó ella misma con una pluma muy fina. El miedo inicial desapareció rápido. “No dolía nada”.
El proceso duró unos 15 días en total y decidió vivirlo con calma, quedándose más en casa y escuchando a su cuerpo.

Lejos de ser una experiencia negativa, la describe como sencilla, llevadera y mucho menos invasiva de lo que imaginaba.

Cristina explica el tratamiento paso a paso con naturalidad: medicación oral al inicio, inyecciones diarias durante varios días, controles médicos y, finalmente, la punción para extraer los óvulos y congelarlos.

No lo vivió como algo doloroso, sino como un proceso médico más, bien explicado y acompañado.
“Es verdad que cansa un poco, pero es temporal. Son dos semanas. Y pasan rápido”.

Hoy, al mirar atrás, siente que incluso podría haberlo hecho antes. Pero no se reprocha nada: cada decisión llega cuando una está preparada.

“Lo recomiendo sin miedo”

Cuando piensa en otras mujeres que están dudando si congelar óvulos a los 30, su mensaje es claro: informarse bien y no dejarse llevar por el miedo.

“No sabes cuándo vas a querer ser madre. A lo mejor no encuentras el momento, o la persona, o tu cuerpo no responde como esperabas. Esto es un seguro para el futuro”, afirma.

Para ella, congelar los óvulos no es renunciar a nada, sino todo lo contrario: es ganar tranquilidad.
“Si alguien tiene dudas, que pregunte. Que no se quede con lo que oye por ahí”.

Un paso consciente, sin presión

La historia de Cristina Abad no habla de prisas ni de decisiones definitivas. Habla de informarse, escucharse y tomar decisiones con perspectiva.
Congelar óvulos significa poder parar el tiempo y saber que tienes más opciones en el futuro.

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En Tambre estudiamos tu caso de forma personalizada para ayudarte a preservar tu fertilidad con información clara, acompañamiento médico y tranquilidad.

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