Últimas Noticias

Endometriosis y fertilidad: la historia de Lorena Córcoles y la importancia del diagnóstico

Historia real endometriosis Victoria Mora entrevista a Lorena Córcoles paciente de endometriosis

Cada 14 de marzo recordamos que es el Día de la Endometriosis, una enfermedad crónica, muchas veces incapacitante y que tiene efectos en la fertilidad. Hoy te vamos a contar la historia de Lorena Córcoles, que llegó a Tambre pensando en congelar óvulos y descubrió que tenía endometriosis. Había normalizado tanto sus intensos dolores de regla que cuando le dieron el diagnóstico rompió a llorar. Durante años había aguantado y asimilado que debía aguantar. Ahora sabía que la regla no debe doler. Esta es su historia:

Durante años, Lorena Córcoles pensó que su regla era simplemente “muy dolorosa”.
Como muchas mujeres, creció escuchando que el dolor menstrual era algo normal, algo que había que aguantar.

Pero lo que vivía cada mes no era normal.

Dolor incapacitante. Calambres que le obligaban a sentarse en mitad de la calle. Noches enteras en el baño porque era la única postura que calmaba el dolor. Vómitos provocados por la intensidad de los síntomas.

Aun así, lo normalizó.

“Pensaba que simplemente me había tocado una regla que dolía mucho”, recuerda.

La historia cambió cuando, a los 32 años, acudió a Clínica Tambre para informarse sobre preservación de la fertilidad. Aquella visita no solo fue el inicio de un proceso para congelar sus óvulos. También fue el momento en el que, por primera vez, alguien puso nombre a lo que llevaba años viviendo: endometriosis.

En este episodio especial del podcast de Tambre, Lorena comparte su experiencia como paciente. Una conversación honesta sobre dolor, diagnóstico, fertilidad y decisiones que pueden cambiar el futuro de muchas mujeres.

Porque uno de los mensajes más importantes es este:

La regla no debería doler de forma incapacitante.

Y cuando duele hay que ponerse en manos de profesionales.


“Durante años pensé que el dolor era normal”: conversación con Lorena Córcoles

Lorena, tú estás acostumbrada a contar historias. Hoy nos cuentas la tuya. ¿Quién eres y cómo era tu vida antes del diagnóstico?

Soy periodista y trabajo en comunicación desde hace más de diez años. Siempre he sido una persona muy positiva, y creo que esa forma de ver la vida también me ayudó durante todo el proceso.

Antes del diagnóstico mi vida era bastante normal, pero cada vez que tenía la regla todo cambiaba. Los dolores eran muy intensos. En aquel momento pensaba que simplemente era algo que me había tocado vivir.


Muchas mujeres crecen escuchando que el dolor menstrual es normal. ¿Cuándo empezaste a sospechar que algo no lo era?

La verdad es que lo normalicé durante muchos años.

Recuerdo que tenía dolores muy fuertes desde muy joven, pero en mi entorno siempre se decía que era algo normal. Incluso en mi familia se comentaba que a otras mujeres también les dolía mucho.

Al final acabas pensando que es lo que toca.

Con el tiempo te das cuenta de que no es así. La regla puede molestar, pero no debería incapacitarte.


¿Cuánto tiempo pasó desde los primeros síntomas hasta el diagnóstico?

Muchísimos años.

Empecé a tener la regla con 12 años y me diagnosticaron endometriosis cuando tenía 32. Es decir, conviví con el dolor durante dos décadas sin saber realmente qué estaba pasando.

Y eso es algo bastante común. El diagnóstico de endometriosis puede retrasarse entre 7 y 10 años en muchos casos.


El diagnóstico llegó en Tambre cuando acudiste para informarte sobre congelación de óvulos. ¿Cómo fue ese momento?

Fue muy impactante.

Recuerdo que estaba en la camilla durante la ecografía y escuché a la doctora Esther Marbán mencionar la palabra “endometrio”. En ese momento pensé automáticamente en endometriosis porque una amiga me había hablado de ello.

Cuando la doctora me confirmó el diagnóstico, empecé a llorar muchísimo.

Pero curiosamente también sentí alivio. Durante años había pensado que quizá exageraba el dolor, que a lo mejor estaba siendo demasiado sensible. De repente alguien me decía: no, lo que te pasa es real y tiene un nombre.

Eso cambia completamente la forma en la que lo vives.


La endometriosis se asocia muchas veces a problemas reproductivos. ¿Cuándo apareció la palabra “fertilidad” en tu caso?

Desde el primer momento.

Yo había ido a informarme sobre congelar óvulos porque sabía que quería ser madre algún día. Y cuando apareció el diagnóstico entendí que esa decisión tenía todavía más sentido.

La doctora me tranquilizó mucho. Me explicó que estábamos detectando la enfermedad en el contexto adecuado y que preservar la fertilidad podía ser una buena estrategia.


¿Cómo fue el proceso de congelación de óvulos?

Lo viví con mucha ilusión.

En mi caso tuve que hacerlo dos veces porque la primera vez mis ovarios estaban muy inflamados por la endometriosis y se obtuvieron pocos ovocitos.

Después seguí tratamiento durante unos meses y repetimos el proceso. La segunda vez conseguimos muchos más.

Es un proceso mucho más sencillo de lo que la gente imagina. Yo hice vida completamente normal durante el tratamiento.


¿Congelar tus óvulos cambió tu forma de ver el futuro?

Muchísimo.

Me dio una tranquilidad enorme saber que tenía esa posibilidad guardada para el futuro.

Hoy tengo casi 39 años y saber que tengo mis óvulos congelados desde los 32 me da mucha paz. No significa que todo esté garantizado, pero sí que me da margen para decidir cuándo y cómo quiero ser madre.


La endometriosis no solo afecta a la fertilidad. ¿Cómo impactaba en tu vida diaria?

En casi todo.

Dolor pélvico muy fuerte, reglas extremadamente dolorosas, sangrados abundantes, fatiga… Todo eso afecta al trabajo, a la vida social y a tu bienestar emocional.

Hay momentos en los que el dolor es tan intenso que literalmente no puedes hacer vida normal.

Por eso es tan importante que se entienda que no es “solo dolor de regla”.


También existe un impacto emocional importante.

Totalmente.

Se calcula que alrededor de un 5% de las mujeres con endometriosis sufre depresión, en parte por el dolor crónico y en parte por la incomprensión social.

Muchas veces el entorno no entiende lo que estás viviendo. Y eso también pesa.


¿Qué es lo que más te gustaría que la sociedad entendiera sobre esta enfermedad?

Que es una enfermedad real y muy frecuente.

Aproximadamente una de cada diez mujeres tiene endometriosis y aun así se sigue hablando muy poco de ello.

Necesitamos más investigación, más información y más empatía.


Si pudieras enviar un mensaje a mujeres que tienen dolor menstrual intenso, ¿qué les dirías?

Que no lo normalicen.

Si el dolor es muy fuerte, si te incapacita, si sientes que algo no está bien… consulta con un especialista.

La información y el diagnóstico temprano pueden cambiar completamente la vida.


Hablar de endometriosis es el primer paso

La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica que puede afectar a los ovarios, las trompas y otros órganos pélvicos. Además, entre el 25% y el 50% de las mujeres con infertilidad pueden tener endometriosis, y hasta un 30% de quienes consultan por problemas reproductivos la padecen.

Sin embargo, sigue siendo una enfermedad infradiagnosticada e infravisibilizada.

Historias como la de Lorena ayudan a romper ese silencio.

Porque muchas mujeres llevan años conviviendo con síntomas sin saber que existe una explicación médica. Y porque poner nombre al dolor es, muchas veces, el primer paso para encontrar soluciones.

En Tambre lo vemos cada día.

Detrás de cada diagnóstico hay una historia.
Y detrás de cada historia, una mujer que merece ser escuchada.

¿Sabías que…? Claves para entender la endometriosis

La endometriosis puede afectar significativamente a la vida cotidiana de quienes la padecen. Dolor pélvico crónico, reglas muy dolorosas, sangrado abundante, fatiga o incluso síntomas digestivos pueden limitar actividades tan normales como trabajar, estudiar o mantener una vida social activa. En algunos casos, el dolor llega a ser incapacitante durante varios días al mes.

El impacto emocional de la enfermedad también es importante. Se estima que alrededor de un 5% de las mujeres con endometriosis puede desarrollar depresión, en parte debido al dolor crónico y a la incomprensión del entorno. Vivir durante años sin diagnóstico o sin respuestas claras puede generar frustración y desgaste psicológico.

La endometriosis es una de las causas más frecuentes de problemas reproductivos. Diversos estudios indican que entre el 25% y el 50% de las mujeres con infertilidad pueden tener endometriosis, y que hasta un 30% de las pacientes que consultan por dificultades para lograr embarazo presentan esta enfermedad.

El dolor menstrual muy intenso no debe considerarse normal. Cuando el dolor incapacita o impide llevar una vida normal, puede ser uno de los signos de alerta de endometriosis. Normalizar ese dolor es una de las razones por las que el diagnóstico suele retrasarse durante años.

La endometriosis es una de las enfermedades ginecológicas benignas más frecuentes. De hecho, puede representar entre el 20% y el 30% de las consultas ginecológicas generales, lo que refleja su elevada prevalencia y la necesidad de mejorar su diagnóstico y abordaje clínico.

La endometriosis es una enfermedad crónica. Actualmente no existe una cura definitiva, pero sí diferentes tratamientos —hormonales, quirúrgicos o reproductivos— que pueden ayudar a aliviar los síntomas, preservar la fertilidad y mejorar significativamente la calidad de vida de las pacientes.

A pesar de su frecuencia, la endometriosis sigue siendo una enfermedad infravisibilizada y con poca financiación en investigación. Hablar de ella en medios, espacios divulgativos o podcasts ayuda a romper el silencio y facilita que más mujeres reconozcan los síntomas y lleguen antes a un diagnóstico.

¿Tienes dolor menstrual intenso o dudas sobre tu fertilidad?

En Grupo Tambre estudiamos cada caso de forma personalizada para ayudarte a entender si la endometriosis puede estar influyendo en tu salud reproductiva y qué opciones existen hoy para cuidar tu salud y tu futuro reproductivo.

Contacta con nuestro equipo
Nota editorial
Este artículo recoge la conversación con la periodista Lorena Córcoles publicada en el podcast de Tambre sobre endometriosis y fertilidad. La entrevista ha sido editada para mayor claridad y extensión, manteniendo el sentido original de las respuestas.