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Obesidad y fertilidad: lo que debes saber antes de empezar un tratamiento para quedarte embarazada

PESO Y FERTILIDAD una doctora mide a una paciente

Cada vez más mujeres que desean ser madres se encuentran con un obstáculo inesperado cuando acuden a una consulta de fertilidad: el peso puede influir directamente en las probabilidades de embarazo.

La relación entre obesidad y fertilidad es hoy una de las grandes áreas de estudio en medicina reproductiva. No solo porque el sobrepeso es cada vez más frecuente, sino porque se ha demostrado que puede afectar a la ovulación, a la respuesta a los tratamientos y a los resultados del embarazo.

Precisamente este ha sido el foco de una ponencia presentada por Ana Ballester, responsable de enfermería de Tambre Alicante, durante el Campus sobre Obesidad organizado por la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), donde expertos de toda España analizaron cómo abordar este desafío desde una perspectiva médica y multidisciplinar.

En su intervención, Ballester puso el foco en algo que a menudo pasa desapercibido: el papel esencial de enfermería en la preparación de las pacientes con obesidad antes de iniciar un tratamiento de fertilidad.

Obesidad y fertilidad: por qué el peso influye en la reproducción

El exceso de peso no es solo una cuestión estética. Desde el punto de vista médico, la obesidad produce alteraciones hormonales y metabólicas que pueden afectar al sistema reproductivo.

Entre los efectos más conocidos se encuentran:

  • resistencia a la insulina
  • hiperandrogenismo
  • alteraciones ovulatorias
  • mayor prevalencia de síndrome de ovario poliquístico

Todo ello puede traducirse en una menor respuesta a los tratamientos de reproducción asistida, algo que los especialistas observan con frecuencia.


Cuando el índice de masa corporal es elevado, los ovarios pueden responder peor a la estimulación hormonal, lo que implica:

  • mayor necesidad de medicación
  • menor número de ovocitos recuperados
  • reducción de las tasas de embarazo.

Por eso, en muchos casos, la preparación metabólica antes del tratamiento se convierte en una parte fundamental del proceso reproductivo.

Uso de agonistas de la GLP-1 y fertilidad

En los últimos años se ha hablado mucho de los agonistas del receptor GLP-1, un tipo de medicamentos utilizados para el tratamiento de la obesidad y de la diabetes tipo 2. Entre los más conocidos se encuentran la semaglutida o la tirzepatida, que actúan imitando una hormona natural del organismo llamada GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1).

Medicamentos como Ozempic (semaglutida) o Mounjaro (tirzepatida) se han popularizado como herramientas para tratar el sobrepeso y la obesidad.

En el contexto de la fertilidad, estos fármacos pueden utilizarse como tratamiento adyuvante para mejorar la respuesta metabólica antes de iniciar una estimulación ovárica.

Esto es importante porque, como explica Ana Ballester, la estimulación ovárica no es igual de eficaz cuando el IMC es elevado. Reducir el peso de forma controlada puede ayudar a optimizar la respuesta del organismo al tratamiento.

Sin embargo, estos medicamentos no están exentos de efectos secundarios y requieren un seguimiento clínico cuidadoso. En muchas pacientes, además, el sobrepeso se asocia a otras patologías como hipertensión, diabetes o alteraciones metabólicas, lo que hace aún más importante el control médico.


El papel de enfermería en los tratamientos de fertilidad

Aquí es donde el trabajo del equipo de enfermería adquiere un papel fundamental.

En Grupo Tambre, las enfermeras acompañan a las pacientes durante todo el proceso terapéutico.

Su papel incluye tareas clave como:

  • explicar cómo administrar correctamente los tratamientos
  • enseñar el uso adecuado de los medicamentos
  • resolver dudas sobre síntomas y efectos secundarios
  • realizar seguimiento del peso y del estado de salud general
  • ofrecer apoyo emocional durante el proceso.

El objetivo es evitar errores en la medicación y garantizar que el tratamiento se realiza correctamente.


Tal como ocurre con las gonadotropinas utilizadas en reproducción asistida, un mal uso de los medicamentos puede provocar fallos terapéuticos o efectos adversos. Por eso la educación sanitaria es una parte esencial del proceso.

Mucho más que perder peso: preparar el cuerpo para el embarazo

Uno de los mensajes más importantes que se transmitieron durante el Campus de la Sociedad Española de Fertilidad es que el objetivo no es adelgazar por alcanzar un número en la báscula.

La preparación metabólica busca algo mucho más relevante: llegar al embarazo en las mejores condiciones posibles para la madre y para el futuro bebé.

Desde enfermería se trabaja para que las pacientes:

  • mantengan la motivación durante el proceso
  • eviten el desánimo
  • establezcan objetivos realistas
  • adopten hábitos de vida saludables.

Esto incluye recomendaciones sobre alimentación equilibrada, ejercicio físico y control médico regular, siempre adaptadas a la situación de cada mujer.

Además, el seguimiento permite detectar posibles déficits nutricionales, como vitamina D, hierro o vitamina B12, que pueden aparecer durante procesos de pérdida de peso.


Un enfoque multidisciplinar en medicina reproductiva avanzada

En la práctica clínica, el manejo de la obesidad en fertilidad requiere un enfoque multidisciplinar.

En Tambre, los especialistas trabajan de forma coordinada para diseñar un plan personalizado para cada paciente.

Este enfoque es especialmente importante porque la obesidad suele coexistir con otras enfermedades metabólicas, como hipertensión o diabetes, que también deben controlarse antes de iniciar un tratamiento reproductivo.

La medicina reproductiva actual entiende que el éxito de un tratamiento no depende solo de la técnica, sino también de la preparación global del organismo.


Cuando la fertilidad empieza mucho antes del tratamiento

El mensaje final de la ponencia de Ana Ballester es claro: si queremos mejorar los resultados reproductivos, el abordaje de la obesidad debe comenzar antes de llegar a la consulta de fertilidad.

Preparar el cuerpo, mejorar el metabolismo y adoptar hábitos saludables son pasos que pueden marcar la diferencia en el camino hacia el embarazo.

Y en ese proceso, el papel de enfermería es esencial.

Porque detrás de cada tratamiento de fertilidad no solo hay ciencia y tecnología, sino también acompañamiento, información y apoyo continuo.

Un trabajo silencioso pero decisivo para alcanzar el objetivo que todas las pacientes comparten cuando llegan a consulta:
lograr un embarazo y volver a casa con un bebé y una madre sana.

¿Quieres preparar tu cuerpo para el embarazo en las mejores condiciones?

En Clínica Tambre te ayudamos a abordar cada caso de forma personalizada, con un enfoque médico integral, acompañamiento cercano y la experiencia de un equipo especializado en medicina reproductiva avanzada.

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