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Buenas noticias en tiempos de desesperanza: la historia de Cristina y Alberto

Si hay algo que nos alegra muchísimo a los profesionales de Tambre es conocer a los bebés de nuestros pacientes. Ver como vuelven a cruzar nuestras puertas emanando felicidad, teniendo en cuenta que la primera vez lo hicieron llenos de incertidumbre, es una de las cosas que nos impulsan a seguir esforzándonos cada día más en nuestra labor. Hoy vamos a contar la historia de Cristina y Alberto, la encantadora pareja que vino hace unos meses a presentarnos a su hija, Emma y a explicarnos cómo fue para ellos la experiencia Tambre.

¿Cómo empezó todo?

Cuando decidieron emprender su camino hacia la paternidad, se toparon con la coyuntura de no poder hacerlo de manera natural y decidieron acudir a la Seguridad Social en busca de soluciones. Sin embargo, se encontraron con una enorme lista de espera y en materia de fertilidad, el tiempo es un factor muy a tener en cuenta.

Explica Cristina que gracias a una amiga de su tía, supieron de la existencia de Tambre y no dudaron ni un segundo en concertar una primera visita. Conocieron entonces al Dr. Pedro Caballero, fundador de la clínica, y les sorprendió la sencillez de sus explicaciones y el cariño con el que les trató.

La vivencia de Cristina y Alberto

En la clínica siempre intentamos que lo que en un principio parece un proceso tedioso, sea lo más llevadero posible. No obstante, los tratamientos de fertilidad, como muchas situaciones de la vida, tienen su parte fácil y sus momentos más crudos. Al preguntarle a la pareja por cuáles habían sido los suyos, Alberto explica que las mujeres son las que más experimentan el procedimiento, y le pide a Cristina que conteste ella. “Yo solo le puedo dar apoyo,” explica él.

Nuestra paciente dice que para ella lo más molesto fue la punción, que para quienes lo desconozcan, es un proceso quirúrgico, parte de un tratamiento de fecundación in vitro, en el que se realiza la extracción de los ovocitos que seguidamente junto al esperma, darán lugar al embrión.

Ambos coinciden en que la beta espera también fue todo un reto que no les dejaba despegarse del teléfono ni un solo minuto. Cuando esa esperada llamada llegó, lo hizo también la noticia de que pronto Emma llegaría a sus vida. La Dra. Esther Marbán, quien hizo también seguimiento de su caso y los acompañará cuando decidan seguir ampliando la familia, aprovechó su visita para saludarles y conocer a Emma. Alberto explica que el trato que se les ha dado en la clínica ha sido inmejorable y que es genial que nuestra especialista en fertilidad se acuerde de ellos y se emocione al ver a su bebé. “¡Estaba tan contenta como nosotros o casi más!”, dice Alberto.

La pareja quiere hacer hincapié en que buscar soluciones y remedio ante un diagnóstico de infertilidad es el camino adecuado cuando se tiene el sueño de ser padres y Cristina transmite que no hay que tener miedo, que al final todo es más sencillo de lo que parece. “Para eso estáis, para ayudarnos,” concluye.

En esta época que estamos atravesando a raíz del COVID-19, no queremos parar de recordaros que Tambre no ha dejado de acompañaros ni durante un solo día. A partir del día 11 de mayo volveremos a atenderos presencialmente como venimos haciendo desde hace 40 años. Estamos deseando volver a veros.

 

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