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Congelación de óvulos: deporte, fertilidad y qué ocurre con los óvulos que no se utilizan
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En el deporte profesional, cada momento, cada resultado, cada temporada cuentan. Las competiciones, los entrenamientos, los viajes y los años de máximo rendimiento obligan a tomar decisiones con mucha antelación. De ahí que decisiones importantes, como la maternidad, no siempre encajen fácilmente en ese calendario. Por eso, la congelación de óvulos en el deporte se ha convertido en un tema cada vez más presente y recurrente cuando se habla de planificación de la carrera y futuro reproductivo de las deportistas.
Desde el 8 de septiembre de 2026, este es además un ámbito que nos implica de forma directa. Tambre es la Clínica de fertilidad oficial de la Selección Femenina, la Selección Femenina de Fútbol Sala y de las árbitras y árbitras asistentes del CTA, tras el acuerdo alcanzado con la RFEF. Para Tambre supone un orgullo y también una responsabilidad: poner casi 50 años de experiencia en medicina reproductiva y preservación de la fertilidad al servicio de las deportistas, desde la información médica rigurosa y la valoración individualizada.
Como explica Inge Kormelink, CEO de Tambre, nuestro compromiso es ofrecer “información médica rigurosa y acompañamiento especializado” para que cada deportista pueda tomar su decisión “en libertad y sin presión”.
La clave no está en elegir entre una carrera profesional y la maternidad, sino en poder planificar ambas. La preservación de la fertilidad puede formar parte de esa planificación y ofrecer a una mujer más margen para decidir cuándo quiere ser madre, sin perder de vista que la vitrificación no garantiza un embarazo futuro.
No obstante, esta no es una cuestión exclusiva de las deportistas. Una carrera profesional exigente, el deseo de esperar antes de ser madre, determinadas circunstancias médicas, laborales o, sencillamente, no haber encontrado todavía la pareja o el momento adecuado pueden llevar a una mujer a plantearse la preservación de la fertilidad.
Pero, ¿qué es realmente la congelación de óvulos? ¿Cuándo es recomendable hacerlo? ¿La vitrificación garantiza un embarazo? Y, si finalmente no se utilizan, ¿qué ocurre con los óvulos congelados? Conocer las posibilidades y también las limitaciones de esta técnica permite tomar una decisión informada, con expectativas realistas y pensando no solo en el presente, sino también en el futuro.

¿Por qué cada vez más mujeres congelan sus óvulos?
La preservación de la fertilidad puede responder a circunstancias muy diferentes. En algunos casos existe una indicación médica; en otros, la mujer desea posponer la maternidad por motivos personales, profesionales o familiares.
La vitrificación es una opción de futuro, para decidir si se quieren o no utilizar. Permite separar, hasta cierto punto, el momento actual en el que se decide preservar los óvulos del momento futuro en el que se desea intentar un embarazo.
Preservar la fertilidad para el futuro
La técnica de la congelación de óvulos consiste en realizar una estimulación ovárica controlada para favorecer el desarrollo de varios folículos. Durante ese tiempo, se realizan varios controles ecográficos para conocer su evolución. Posteriormente, cuando los ovocitos han madurado, se realiza una punción folicular para recuperarlos y, tras su valoración en el laboratorio, los que presentan las características adecuadas se vitrifican y almacenan en nitrógeno líquido a -196º para un uso futuro.
Es un proceso que tarda entre 10 y 12 días.
Tiempo después, cuando la mujer decide utilizarlos, los ovocitos se desvitrifican y se fecundan en el laboratorio, generalmente mediante microinyección espermática (ICSI), para intentar obtener embriones que posteriormente puedan transferirse al útero y propiciar así el embarazo.
A diferencia de la congelación convencional, la vitrificación utiliza un proceso de enfriamiento ultrarrápido que reduce la formación de cristales de hielo y permite obtener unas tasas elevadas de supervivencia de los ovocitos después de su descongelación. La vitrificación es actualmente una técnica establecida para la criopreservación de ovocitos.

La edad y la calidad de los óvulos
Uno de los aspectos fundamentales que debe conocer cualquier mujer que se plantee preservar su fertilidad es que la edad influye en la calidad ovocitaria.
La reserva ovárica y la calidad de los ovocitos no evolucionan de la misma manera durante toda la vida reproductiva. Con el paso de los años aumenta la proporción de ovocitos que presentan alteraciones cromosómicas, lo que puede dificultar la obtención de embriones evolutivos y reducir las posibilidades de embarazo.
Por este motivo, la edad a la que se realiza la vitrificación es uno de los factores que más condicionan las posibilidades posteriores. Las guías de la American Society for Reproductive Medicine señalan que, aunque no existe una edad única que pueda considerarse óptima para todas las mujeres, los resultados tienden a ser mejores cuando la criopreservación se realiza a edades más jóvenes. Esto no significa que congelar óvulos a una determinada edad garantice un embarazo futuro. Significa que la calidad de los óvulos que se preservan es un factor que no puede recuperarse posteriormente.
Congelación de óvulos y deporte: una opción para las deportistas
En el deporte profesional, la planificación forma parte de la carrera. Competiciones, temporadas, entrenamientos, viajes y concentraciones pueden hacer que una deportista decida retrasar la maternidad durante algunos años.
En este contexto, la preservación de la fertilidad puede formar parte de una planificación reproductiva individual, sin plantear la maternidad y la carrera deportiva como decisiones necesariamente incompatibles.
¿Por qué puede interesar a una deportista preservar su fertilidad?
Los años de máximo rendimiento deportivo pueden coincidir con los años de mayor potencial reproductivo. Así, por ejemplo, una futbolista profesional puede encontrarse en una etapa de su carrera en la que todavía no desea ser madre, pero sí quiere contemplar esa posibilidad en el futuro. La competición, los entrenamientos, los desplazamientos o la duración de la carrera deportiva pueden influir en el momento elegido para formar su propia familia.
En estos casos, la congelación de óvulos puede permitir preservar la fertilidad en el momento actual y disponer posteriormente de una alternativa reproductiva. De este modo, no es necesario elegir entre la carrera deportiva y la maternidad. Se trata de disponer de más información, más opciones y más margen para planificar ambas decisiones.
¿Se puede entrenar durante el proceso?
La estimulación ovárica no implica necesariamente tener que abandonar toda actividad física, pero una deportista de alto rendimiento no debería asumir que puede mantener exactamente la misma carga de entrenamiento durante todo el tratamiento.
La directora médica de Tambre, la doctora Laura García de Miguel, explica que durante el tratamiento y los días posteriores es preferible realizar ejercicios de fuerza y evitar aquellos de impacto y de más actividad física para evitar una posible torsión ovárica.
Durante la estimulación, los ovarios aumentan de tamaño como consecuencia del desarrollo de múltiples folículos. Por ello, el tipo y la intensidad de ejercicio deben individualizarse según la respuesta ovárica, la fase del tratamiento y las indicaciones del equipo médico.
Tal y como explica, en determinados momentos, dependiendo de la situación individual y de la fase del tratamiento, puede ser necesario reducir o evitar actividades de alta intensidad, impactos, movimientos bruscos o ejercicios que impliquen una elevada carga abdominal. El objetivo es minimizar riesgos y adaptar la actividad a las circunstancias de cada paciente.
Por tanto, sí puede existir actividad física durante parte del proceso, pero una deportista profesional debe planificar el tratamiento conjuntamente con su equipo médico y adaptar temporalmente sus entrenamientos. Las recomendaciones actuales sobre estimulación ovárica ponen precisamente el foco en individualizar los protocolos y monitorizar la respuesta de cada paciente.
¿Qué debe tener en cuenta una deportista de alto rendimiento?
En una deportista profesional, a la hora de realizar una congelación de óvulos, conviene valorar algunos factores adicionales:
- El calendario de competiciones y entrenamientos, periodos de concentración y desplazamientos. El momento del tratamiento puede planificarse teniendo en cuenta el calendario deportivo, buscando periodos que interfieran lo menos posible con la competición y permitiendo adaptar temporalmente la carga de entrenamiento
- La respuesta esperada a la estimulación ovárica.
- La posibilidad de necesitar más de un ciclo para alcanzar un número adecuado de ovocitos.
- La coordinación entre el equipo de reproducción asistida, la deportista y, cuando proceda, sus profesionales de preparación y seguimiento.
Por eso, la preservación de la fertilidad no debería plantearse como un procedimiento aislado, sino como una decisión que puede integrarse dentro de la planificación personal y profesional de la deportista.
¿Congelar óvulos garantiza poder ser madre en el futuro?
Esta es probablemente una de las preguntas más importantes antes de iniciar el tratamiento.
La respuesta es clara: no. La vitrificación permite preservar ovocitos, pero no garantiza que vayan a utilizarse en el futuro, que todos ellos sobrevivan al proceso de desvitrificación, que sean fecundados, que los embriones obtenidos sean cromosómicamente normales o que se produzca un embarazo y un nacimiento.
Qué puede ofrecer la vitrificación
La principal ventaja de la vitrificación es que permite conservar los ovocitos en el momento en que se obtienen. La técnica ha evolucionado considerablemente y la vitrificación rápida se ha convertido en el método estándar para la criopreservación de ovocitos. La supervivencia tras el proceso de desvitrificación puede ser elevada cuando se emplean protocolos y procedimientos de laboratorio adecuados.
Sin embargo, preservar los óvulos no equivale a preservar una futura gestación. El tratamiento ofrece una oportunidad adicional dentro de la planificación reproductiva, no una garantía.
Qué factores influyen en las posibilidades de embarazo
Las posibilidades de conseguir un embarazo utilizando óvulos vitrificados dependen de varios factores. Entre ellos destacan:
- La edad de la mujer cuando se vitrificaron los ovocitos.
- El número de ovocitos maduros que se consiguieron preservar.
- La supervivencia de los ovocitos después de la desvitrificación.
- La calidad del esperma con el que sean fecundados.
- La fecundación y el desarrollo posterior de los embriones.
- La calidad embrionaria.
- La edad y las circunstancias reproductivas (estado del endometrio…) de la mujer cuando decide utilizar los óvulos.
- Las características del tratamiento de reproducción asistida que se realice posteriormente.
La edad en el momento de la vitrificación es especialmente relevante porque permite preservar óvulos con las características biológicas propias de esa etapa.
Por qué no es una garantía
Es importante evitar mensajes como “congelar óvulos garantiza ser madre” o “asegura un embarazo después de los 40 años”.
La evidencia disponible no permite establecer una probabilidad individual de nacimiento únicamente a partir del hecho de haber vitrificado óvulos. Además, no existe un número universal de ovocitos que permita garantizar una determinada probabilidad de nacimiento en la preservación electiva de la fertilidad. Por eso, antes de iniciar el tratamiento es fundamental recibir una explicación individualizada sobre las posibilidades reales y las limitaciones de la técnica.
¿Qué ocurre con los óvulos congelados que finalmente no se utilizan?
Preservar la fertilidad implica también pensar en una cuestión que a menudo queda en segundo plano: ¿qué ocurrirá con los óvulos si finalmente no se utilizan?
La respuesta depende tanto de las decisiones de la mujer como del marco legal vigente en el momento en que se plantee su destino.
¿Cuánto tiempo pueden conservarse?
Desde el punto de vista técnico, no existe un límite biológico de almacenamiento. Los ovocitos pueden mantenerse criopreservados durante largos periodos sin que el paso del tiempo en nitrógeno líquido implique un envejecimiento o deterioro de los mismos. No obstante, su conservación y posterior utilización están sujetas al contexto clínico y a la legislación vigente.
En España, la Ley 14/2006 establece actualmente que la crioconservación de ovocitos puede prolongarse hasta que los responsables médicos, con el dictamen favorable de especialistas independientes y ajenos al centro, consideren que la receptora ya no reúne los requisitos clínicamente adecuados para someterse a una técnica de reproducción asistida.
La norma establece además diferentes destinos posibles para los gametos crioconservados, entre ellos su utilización por la propia mujer, la donación con fines reproductivos, la donación con fines de investigación y el cese de su conservación sin otra utilización, aunque este último supuesto presenta actualmente condiciones específicas para los ovocitos.
Por tanto, no debe confundirse el tiempo durante el que un óvulo puede mantenerse crioconservado con una supuesta fecha de caducidad biológica del ovocito.

¿Qué decisiones puede tomar una mujer sobre sus óvulos?
Una mujer que ha vitrificado sus óvulos puede encontrarse en el futuro ante diferentes escenarios. Puede decidir utilizarlos para intentar un embarazo, mantenerlos conservados mientras no haya tomado una decisión reproductiva, valorar los destinos permitidos por la legislación o, cuando corresponda, solicitar el cese de su conservación.
La cuestión adquiere especial relevancia porque una mujer puede cambiar de circunstancias, de proyecto vital o incluso de decisión respecto a la maternidad.
Por eso, la información que se ofrece antes de la vitrificación debería incluir no solo el procedimiento médico, sino también las implicaciones posteriores.
El debate actual sobre la posibilidad de destruir los óvulos congelados
Este asunto está actualmente sobre la mesa en España.
En marzo de 2026, el Grupo Parlamentario Socialista presentó una proposición de ley para modificar la regulación sobre la crioconservación de ovocitos y equiparar determinados aspectos de su regulación con la del semen, con el fin de reforzar la autonomía de las mujeres en la toma de decisiones sobre el destino de sus propios gametos. Entre otras cuestiones, la propuesta plantea que las mujeres puedan decidir libremente sobre la conservación o el cese de la conservación de sus ovocitos.
El Congreso tomó en consideración la iniciativa el 21 de abril de 2026, y posteriormente, pasó a la Comisión de Sanidad. Pero es importante subrayar que esta propuesta todavía no es una ley.
A fecha de septiembre de 2026, la iniciativa continúa en fase de tramitación parlamentaria y el plazo para presentar enmiendas se ha ampliado hasta el 9 de septiembre de 2026. Por tanto, su contenido puede modificarse durante el proceso legislativo.
La proposición plantea, entre otras modificaciones, que los ovocitos puedan conservarse durante toda la vida de la persona de la que proceden y que la mujer pueda decidir el cese de su conservación sin las condiciones actualmente previstas. Son, sin embargo, medidas propuestas y no derechos que ya estén reconocidos por una nueva ley.
Este debate pone de manifiesto una cuestión cada vez más relevante: preservar la fertilidad no solo implica decidir cuándo congelar los óvulos, sino también pensar qué opciones tendrá la mujer sobre ellos si finalmente no los necesita.

Congelar óvulos: una decisión médica y personal
La congelación de óvulos es una técnica médica, pero la decisión de realizarla está estrechamente relacionada con el proyecto vital de cada mujer. No existe una única razón válida para preservar la fertilidad. Puede existir una indicación médica, una decisión relacionada con el momento de la maternidad o una circunstancia profesional que lleve a querer disponer de más margen en el futuro.
La importancia de recibir información individualizada
La decisión debería partir de una valoración médica que tenga en cuenta la edad, la reserva ovárica, los antecedentes personales y reproductivos y las expectativas de la paciente.
Las pruebas de reserva ovárica pueden ayudar a estimar cómo podrían responder los ovarios a la estimulación, pero no permiten por sí solas predecir que una mujer vaya a conseguir un embarazo en el futuro. La edad y otros factores deben interpretarse conjuntamente.
Por eso, el objetivo de una consulta de preservación de la fertilidad no debería ser simplemente responder a “¿cuántos óvulos puedo congelar?”, sino explicar qué significa ese resultado para las posibilidades reproductivas futuras.
Preservar la fertilidad no sustituye a la conciliación
La vitrificación puede aportar una herramienta más de planificación reproductiva, pero no resuelve las dificultades sociales o profesionales asociadas a la maternidad.
En el caso de las deportistas, por ejemplo, puede ayudar a ampliar el margen de decisión, pero no debería convertirse en una solución para que las mujeres tengan que elegir entre desarrollar su carrera y ser madres.
La preservación de la fertilidad debe entenderse como una posibilidad médica que puede acompañar a otras medidas de conciliación, no como un sustituto de ellas.
Cada mujer debe poder decidir con información y expectativas realistas
Decidir preservar la fertilidad es una decisión personal que debe tomarse con información suficiente. La pregunta no debería ser únicamente “¿puedo congelar mis óvulos?”, sino también “¿qué posibilidades me ofrece hacerlo en mi situación concreta?”, “¿qué factores pueden influir en el futuro?” y “¿qué ocurrirá con los óvulos si finalmente no los utilizo?”.
Responder a estas preguntas permite tomar la decisión desde unas expectativas realistas y conociendo tanto las posibilidades como las limitaciones de la técnica.
Una experiencia real
Cada mujer tiene sus propios tiempos
Hay muchas circunstancias personales y profesionales que pueden llevar a una mujer a plantearse la preservación de su fertilidad. En el deporte de élite, la carrera deportiva puede ser una de ellas. En otras profesiones, los tiempos también pueden influir en las decisiones sobre la maternidad. La actriz Cristina Abad decidió congelar sus óvulos en Tambre y comparte su experiencia.
Conoce la experiencia completa de Cristina Abad
Preguntas frecuentes sobre la congelación de óvulos
¿A qué edad es recomendable congelar los óvulos?
No existe una edad única válida para todas las mujeres, pero la edad es uno de los principales factores que influyen en la calidad de los óvulos. En general, la vitrificación ofrece mejores perspectivas cuando se realiza a edades más jóvenes.
¿Cuántos óvulos conviene congelar?
No existe una cifra que garantice un embarazo. El número recomendable depende, entre otros factores, de la edad y de la respuesta de cada mujer a la estimulación ovárica.
¿Se puede hacer deporte durante el tratamiento?
Sí, aunque la actividad física debe adaptarse a cada fase del tratamiento y a la respuesta de los ovarios. En deportistas de alto rendimiento puede ser necesario reducir temporalmente la intensidad o modificar determinados ejercicios.
¿La vitrificación garantiza un embarazo?
No. Permite preservar los óvulos en las condiciones del momento en que se congelan, pero no garantiza su supervivencia, fecundación, desarrollo embrionario ni un embarazo posterior.
¿Cuánto tiempo pueden permanecer congelados?
Los ovocitos pueden mantenerse crioconservados durante largos periodos. En España, su conservación está regulada por la legislación vigente y sometida a determinadas condiciones.
¿Qué ocurre si no quiero utilizar mis óvulos?
La legislación contempla diferentes opciones sobre los ovocitos criopreservados, aunque no todas están disponibles en las mismas condiciones. Por ello, es importante conocer el marco legal vigente cuando se tome esta decisión.
¿Se pueden destruir los óvulos congelados?
Actualmente, el cese de la conservación está sujeto a las condiciones establecidas por la Ley 14/2006. Existe una proposición de ley que plantea ampliar la capacidad de decisión de las mujeres sobre sus ovocitos, pero todavía está en tramitación y no es una norma vigente.
¿Qué dice actualmente la legislación española?
La Ley 14/2006 regula actualmente la conservación y los posibles destinos de los ovocitos crioconservados: uso propio, donación con fines reproductivos (cederlos de manera anónima y altruista a otras mujeres o parejas que los necesiten), donación con fines de investigación (cederlos a proyectos científicos autorizados) o cese de su conservación sin otra utilización, cuando proceda.
No obstante, existe una propuesta legislativa en tramitación que podría modificar este régimen, por lo que conviene tener en cuenta la normativa vigente y los cambios que se están debatiendo.
¿Estás valorando congelar tus óvulos?
Conocer tu situación reproductiva y las posibilidades que ofrece la vitrificación puede ayudarte a tomar una decisión informada, tanto si quieres posponer la maternidad como si tu carrera deportiva o profesional condiciona el momento en el que deseas ser madre.
En Tambre Fertility Clinics, estudiamos cada caso de forma individualizada y te acompañamos desde la valoración inicial hasta la vitrificación de los ovocitos.
