Sara Díez

Embrióloga en el laboratorio de embriología

  • Grado en Biología en la Universidad Autónoma de Madrid (2014-2019).
  • Máster en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida (2020-2022).
  • Curso online Buenas Prácticas Clínicas para Investigadores por IVI (2020)
  • Curso online de Células Madre por IVI (2020)
  • Cuso online sobre aplicaciones de la genética en reproducción humana asistida por ASEBIR (2025)
  • Socia ASEBIR nº1632 (Miembro del Grupo de Interés ASEBIR Jóvenes).

Conoce un poco más sobre mí

Desde pequeña, siempre fui muy curiosa. Me fascinaba entender el “porqué” de las cosas, en especial, la complejidad del cuerpo humano. Ya entonces sabía que quería dedicarme a algo que, de una forma u otra, contribuyera a mejorar la vida de las personas. Cuando descubrí la embriología, enseguida sentí que reunía dos pilares fundamentales para mí: por un lado, el componente técnico y científico de la biología, que siempre ha sido mi guía; y por otro, la posibilidad de ver cómo ese trabajo tan minucioso y manual tiene un impacto directo, profundo y especial en la vida de mucha gente, lo cual siempre ha sido mi motor.

Lo cierto es que no. Cuando estudié la carrera, la embriología no era una de las salidas profesionales más habituales, era una especialidad bastante desconocida. Sin embargo, a raíz de una experiencia personal que me tocó muy de cerca, y tras realizar mis primeras prácticas en un laboratorio de FIV, lo tuve claro.

Sin duda, el pensar que, aunque sea desde el laboratorio, mi trabajo puede cambiar enormemente la vida de alguien. Poder participar en el proceso que permite hacer realidad eso con lo que tantos de nuestros pacientes sueñan…es realmente increíble y difícil de describir con palabras.

Los embriólogos somos conscientes, a cada paso que damos que, detrás de cada ovocito, de cada embrión, de cada procedimiento que llevamos a cabo en el laboratorio…hay una historia real, llena de esfuerzo, miedo, ilusión, vulnerabilidad… Sabemos la gran responsabilidad que tenemos entre nuestras manos, pero también el enorme privilegio de lo que supone ser testigos del inicio de una nueva vida.

 A la hora de interactuar con las parejas, intento ante todo que se sientan escuchados, acompañados y apoyados en un proceso tan difícil…pero al mismo tiempo, considero fundamental ser clara y cuidadosa en la forma en la que explico la información para que puedan entender la situación sin problemas. La embriología es una especialidad con alto nivel científico y técnico, en la que empleamos terminología y conceptos de la biología que no siempre son fáciles de comprender. Por ello, acercar ese conocimiento a las parejas, es esencial, pero no sirve de nada si no se hace de manera que sea accesible y comprensible, ya que solo así pueden entender su situación, seguir el proceso con más tranquilidad y tomar decisiones informadas. Para mí el equilibrio está en la integración de estos aspectos clave: no perder nunca el rigor científico sin olvidar que al otro lado hay personas atravesando un proceso de una muy elevada carga emocional.

Realmente hay muchos casos que los vivimos con especial sensibilidad en el laboratorio: parejas con numerosos fallos de implantación, abortos de repetición, años de infertilidad a sus espaldas… Hay cientos de historias y casos que, por la dureza del camino recorrido, nos hace una inmensa ilusión cuando al fin consigue su tan deseado embarazo.

A nivel personal, me emocionó mucho el caso de una paciente que decidió emprender el camino de la maternidad en solitario. Fui la encargada de acompañarla informándole sobre el desarrollo de sus embriones durante el ciclo en el laboratorio, un ciclo que no comenzó de la mejor manera, y en el que, en un principio, las probabilidades no estaban jugando a su favor. Sin embargo, no solo terminó el ciclo con un muy buen resultado, sino que se quedó embarazada tras su primera transferencia en fresco.

Meses después regresó a la clínica para que pudiera conocer en primera persona a su precioso pequeño… Fue la primera vez que una paciente me hacía partícipe, de una forma tan directa, de su sueño hecho realidad, y es una experiencia que guardaré siempre con especial emoción, ya que los embriólogos no solemos formar parte de ese final tan bonito.

Lo que más me llena y está en coherencia con mis valores es pasar tiempo con la gente que quiero, especialmente con mi familia.  En mis momentos más extrovertidos disfruto mucho de la buena música, los conciertos, los festivales y bailar hasta quedarme sin energía.  En los más introvertidos, valoro y disfruto las pequeñas cosas: un paseo sin prisas, el contacto con la naturaleza, leer un buen libro, aprender cosas nuevas, cocinar con tranquilidad y mimo.

Al final, todos esos instantes sencillos con los que me ayudan a volver a mí, a recargarme y seguir poniendo alma y presencia en todo lo que hago.