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Tambre presenta en ESHRE 2026 un estudio sobre el papel del ovocito ante el daño en el ADN espermático

equipo Tambre en ESHRE 2026 London

Tambre presenta en ESHRE 2026 un estudio que analiza cómo la fragmentación del ADN espermático puede afectar de forma diferente a los tratamientos con ovocitos propios y con ovocitos de donante

Cuando una pareja o una paciente inicia un tratamiento de reproducción asistida, una de las preguntas más difíciles aparece muchas veces después del laboratorio: ¿por qué algunos ovocitos fecundan y otros no? La respuesta no siempre está en un único factor. La calidad del ovocito, la edad materna, la calidad seminal y la capacidad de reparación celular pueden influir en un proceso que, aunque ocurre en el laboratorio, refleja la historia biológica de ambos gametos.

Con este enfoque, Tambre está presente en ESHRE 2026, el congreso anual de la European Society of Human Reproduction and Embryology, que se celebra en Londres del 5 al 8 de julio de 2026. Uno de los estudios científicos que se presentan es“Oocyte source modulates the impact of double-strand sperm DNA fragmentation on fertilization outcomes: a retrospective cohort study”, que analiza cómo la fragmentación de doble cadena del ADN espermático puede influir en los resultados de fecundación y si ese impacto cambia según el origen del ovocito: ovocitos propios u ovocitos de donante.

La fragmentación del ADN espermático es una alteración en el material genético del espermatozoide. En concreto, la fragmentación de doble cadena afecta a ambas hebras del ADN y puede tener un papel relevante en reproducción asistida. Sin embargo, su impacto no depende únicamente del espermatozoide. El ovocito también participa activamente después de la fecundación, ya que puede reparar parte del daño del ADN espermático.

Esta capacidad de reparación no es igual en todos los casos. Según recoge el estudio, depende de la competencia del ovocito y de la edad materna. Los ovocitos de donante suelen proceder de mujeres jóvenes y seleccionadas, con mejor calidad citoplasmática y mayor capacidad de reparación. En cambio, los ciclos con ovocitos propios representan una población más heterogénea, con diferencias en edad, reserva ovárica y competencia ovocitaria.

Esta distinción es importante para los pacientes, porque ayuda a entender que un mismo factor masculino puede no tener el mismo efecto en todos los tratamientos. No se trata solo de medir un parámetro seminal, sino de interpretarlo dentro de la historia clínica completa.


Resultados del estudio

El estudio presentado por Tambre es una cohorte observacional retrospectiva que incluyó 557 ciclos de fecundación con datos disponibles de fragmentación de doble cadena del ADN espermático y resultados completos de laboratorio. Los ciclos se analizaron según el origen del ovocito, diferenciando entre ovocitos propios y ovocitos de donante. El periodo de estudio abarcó desde enero de 2024 hasta diciembre de 2025.

La fragmentación de doble cadena del ADN espermático se evaluó mediante test COMET y se analizó tanto por grupos como de forma continua. El objetivo principal fue estudiar la tasa de fecundación. También se evaluaron otros resultados de laboratorio, como la llegada a blastocisto y la tasa de embriones euploides, es decir, embriones con una dotación cromosómica adecuada en los casos en los que se disponía de estudio genético.

Los resultados muestran una diferencia relevante entre los ciclos con ovocitos propios y los ciclos con ovocitos de donante. En los ciclos con ovocitos propios, la tasa de fecundación disminuyó a medida que aumentaba la fragmentación de doble cadena del ADN espermático. Las probabilidades ajustadas de fecundación fueron de 0,619 en el grupo con menor fragmentación, 0,559 en el grupo intermedio y 0,435 en el grupo con fragmentación más elevada.

En cambio, en los ciclos con ovocitos de donante, la fecundación se mantuvo estable entre los distintos niveles de fragmentación. Además, los ciclos con ovocitos de donante mostraron tasas de fecundación superiores a los ciclos con ovocitos propios en todos los grupos de fragmentación analizados.

Este hallazgo sugiere que el origen del ovocito puede modular el impacto de la fragmentación del ADN espermático sobre la fecundación. Dicho de forma sencilla: cuando la fragmentación espermática es elevada, la capacidad del ovocito para reparar ese daño podría ser un factor decisivo, especialmente en ciclos con ovocitos propios.

El estudio no encontró una asociación clara entre la fragmentación de doble cadena del ADN espermático y otros resultados posteriores, como la tasa de blastocisto o la tasa de embriones euploides. Esto es importante porque sitúa el principal efecto observado en la fase inicial de la fecundación, sin extender las conclusiones más allá de lo que permiten los datos.

Para los pacientes, la utilidad de este tipo de investigación está en la personalización. En reproducción asistida, dos casos aparentemente similares pueden necesitar enfoques distintos. Conocer el nivel de fragmentación del ADN espermático y valorar el origen del ovocito puede ayudar a orientar mejor el consejo médico, ajustar expectativas y tomar decisiones más informadas.

También puede ser especialmente relevante en casos complejos, tratamientos previos sin fecundación adecuada, factor masculino, edad materna avanzada o situaciones en las que se está valorando el uso de ovocitos propios o de donante. La investigación no ofrece una respuesta única para todos, pero sí aporta información para interpretar mejor cada caso.

Como señalan los propios autores, el estudio debe leerse con prudencia. Su diseño retrospectivo limita la capacidad para establecer causalidad. Además, el grupo con fragmentación más elevada fue pequeño, lo que amplía los intervalos de confianza. También pueden existir factores de confusión residuales, como diferencias en los protocolos de estimulación, el método de inseminación o variables propias del laboratorio.

Aun así, el trabajo aporta una línea de conocimiento muy valiosa: el impacto de la fragmentación del ADN espermático no debe analizarse de forma aislada, sino en relación con la competencia ovocitaria. Esta mirada integrada es clave para avanzar hacia una medicina reproductiva más precisa.

Investigar estos factores no significa complicar el camino de los pacientes sino comprender mejor qué ocurre en cada tratamiento para acompañar con más información, más criterio clínico y más honestidad. La ciencia en reproducción asistida tiene sentido cuando ayuda a responder preguntas reales: qué está pasando, qué opciones existen y cómo podemos tomar mejores decisiones.

Nuestra presencia en ESHRE 2026 en Londres está encabezada por la CEO, Inge Kormelink, a quien acompañan miembros de los equipos de Tambre Madrid y Tambre Alicante: los doctores Abraham Zavala y Najib Dagher, la responsable de enfermería en Alicante, Ana Ballester, la responsable de la Unidad de Apoyo Emocional de Tambre, la psicóloga Raquel Urteaga, y las embriólogas Carolina Andrés, Sara Díez y Victoria Almela. También nos acompañan Inci Ipek e Inmaculada Olid, desde el área de desarrollo de alianzas.


Título del estudio

Oocyte source modulates the impact of double-strand sperm DNA fragmentation on fertilization outcomes: a retrospective cohort study

Autores

Ortega-López L, Zavala-García A, Almela V, Andrés C, Horcajadas JA, Cortés S.


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