¿Qué es el síndrome del ovario poliquístico y cómo afecta la fertilidad?

Habitualmente la expresión: tener los ovarios llenos de quistes; se refiere al diagnóstico ecográfico de ovarios poliquísticos.

En los años 30 Stein y Leventhal describieron un grupo de mujeres con amenorrea (falta de regla), obesidad, hirsutismo (aumento de vello) y grandes ovarios llenos de quistes y se denominó síndrome de Stein-leventhal o de ovarios poliquísticos.

Cuando una mujer no ovula regularmente o deja de ovular por un tiempo, esta situación de “anovulación crónica” puede dar lugar a una imagen ecográfica característica, que es la de
unos ovarios con gran número de folículos de pequeño tamaño. Son los llamados clásicamente ovarios poliquísticos, aunque sería más correcto hablar de ovarios multifoliculares.

Las causas que pueden llevar a esta situación de anovulación crónica son diversas, si bien la más frecuente, con mucho, es el síndrome del ovario poliquístico (SOP). Otras causas frecuentes que pueden dar lugar a esta imagen de los ovarios serían:

  • la anorexia nerviosa
  • el ejercicio físico intenso
  • estrés emocional intenso prolongado
  • la toma continuada de anticonceptivos

Por ello, una mujer que tome anticonceptivos de forma continuada y que no tenga un diagnóstico de SOP previo a la toma de los mismos, si en una ecografía tiene unos ovarios multifoliculares carecerá inicialmente de toda importancia; habrá que repetirla tras dos ó tres meses de suspenderlos y confirmar o descartar el hallazgo.

Sin embargo, no todas las mujeres con anovulación crónica tienen imagen de ovarios multifoliculares y, por el contrario, una mujer puede ovular con normalidad y presentar, en
determinados momentos del ciclo, unos ovarios de aspecto multifolicular. Sólo si en controles sucesivos, y en diferentes días del ciclo, no aparece un folículo en crecimiento,
podremos sospechar que hay un problema de ovulación que habrá que confirmar con estudios hormonales.

El tratamiento en estas mujeres no irá destinado a hacer desaparecer esos quistes pues, como hemos dicho, no se trata de quistes sino de folículos detenidos en su desarrollo por un problema hormonal. El objetivo será normalizar los ciclos o conseguir la ovulación, según las expectativas de la mujer. Igualmente, la respuesta al tratamiento no se valorará midiendo o contando esos folículos, sino evaluando el calendario menstrual o visualizando el crecimiento del folículo.

Pero, ¿cuáles son los impactos en la fertilidad?

Analíticamente el hallazgo más constante en el caso de SOP es una elevación de la LH, por encima de los valores de FSH, siendo mayor del doble en los casos más claros.

Esta elevación de la LH es también tanto causa como consecuencia de la anovulación persistente pero influye también en una disminución de la fertilidad incluso cuando se produce la ovulación espontánea o cuando se realizan técnicas de reproducción asistida, además de ser la responsable de una mayor tasa de abortos cuando se consigue el embarazo.

A esta elevación característica de la LH suele acompañarse un aumento de la testosterona libre y, con frecuencia, una respuesta alterada a la sobrecarga oral de glucosa. Todos estos parámetros son muy variables y están muy relacionados con el sobrepeso.

¿Qué tratamiento puedo hacer si tengo ovarios poliquisticos y quiero quedarme embarazada?

El principal tratamiento en las mujeres con anovulación crónica (SOP) y sobrepeso es una dieta hipocalórica que consiga bajar su IMC por debajo de 27, tanto para conseguir el embarazo o evitar un aborto posterior como para reducir riesgos para su salud como la diabetes o los accidentes cardiovasculares.

 

Para más información, llámenos al 914 116 111 y pide una primera cita gratuita con uno de nuestros especialistas.

 

¿Cuánto tiempo tarda una mujer en quedar embarazada?

En condiciones normales, una pareja que no tenga problemas de fertilidad y con relaciones sexuales regulares y no protegidas, tiene entre un 20 y un 30% de posibilidades de conseguir un embarazo en el primer mes que lo intente.

En cifras de la Sociedad Española de Fertilidad, tendríamos la siguiente gráfica de concepción en parejas fértiles:

Por ello, el 85% de las parejas que tienen deseo reproductivo y que en principio no tienen ningún problema de fertilidad, logran el embarazo en el primer año, teniendo relaciones sexuales regulares y sin ningún método anticonceptivo. De las parejas que no logran el embarazo en el primer año, la mitad lo harán en el segundo (con una probabilidad acumulada del 93%).

Como se puede comprobar, estos resultados son bastante más bajos que los que se obtienen con técnicas de reproducción asistida, si pensamos que en fecundación in vitro, la posibilidad de embarazo en un primer intento está cercana al 50%.

Para aumentar las posibilidades de una gestación de forma natural, el único método es mantener relaciones sexuales regulares cada 2 ó 3 días. Sin embargo, y en contra de lo que se suele decir en muchos foros, no hay que hacerlas coincidir con la ovulación, por varios motivos. En primer lugar, aunque la ovulación normalmente tiene lugar en mitad del ciclo (sobre el día 12-14) en ciclos normales de 28 ó 30 días, no siempre sucede así, y puede que se intente hacer coincidir este momento con el coito, sin que sea real. En segundo lugar, por el estrés que ello conlleva. A pesar de que en la farmacia se pueden comprar test para conocer cuando tiene lugar la ovulación, las relaciones de la pareja pierden su espontaneidad y conllevan más alteraciones emocionales que beneficios.

El factor más importante que afecta a la posibilidad de embarazo es la edad, sobre todo la edad de la mujer. Existen muchos estudios que demuestran que cuando aumenta la edad disminuye la posibilidad de gestación y aumenta la tasa de abortos.

 

Pero, ¿cuál es la edad límite para empezar a preocuparse?

Es cierto que hay mujeres que han concebido con más de 40 años de forma espontánea, y otras, jóvenes, que sin tener ningún problema, tardan más. Pero los estudios realizados con poblaciones de mujeres sin problemas de fertilidad concluyen que la disminución de la capacidad reproductiva se observa en la mujer a partir de los 35 años, siendo mucho más significativa a partir de los 40.

La posibilidad de conseguir la gestación después de tres años de intento es del 94% en mujeres de 35 años y del 77% en mujeres de 38 años.

A partir de tales datos, que demuestran que no es tan fácil conseguir un embarazo espontáneo de forma programada, la recomendación general es que las parejas de hasta 35 años y sin problemas de salud acudan a la consulta de un especialista solo cuando la búsqueda se prolongue durante un año y el embarazo no se produzca.

En el caso de que la mujer tenga más de 35 años, la sugerencia es consultar seis meses después de haber dejado de usar métodos de anticoncepción si no se consigue la gestación. Y si la mujer tiene cuarenta o más años de edad, conviene que se acuda a un profesional desde el primer momento.

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9 cosas que debes saber sobre la lactancia materna

Es normal que durante las primeras semanas de vida de tu bebé tengas muchas dudas sobre la lactancia, especialmente si eres mamá primeriza. Por ello, en la Semana Mundial de la Lactancia Materna te desvelamos las preguntas más frecuentes y consejos útiles sobre el tema.

 

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Quedar embarazada en verano

 

Llegan las vacaciones de verano, y en muchos casos se dejan los tratamientos de reproducción asistida para la vuelta. Y muchas mujeres aprovechan el periodo estival para intentar quedarse embarazada en verano. Sin embargo,  en ocasiones se plantean muchas dudas:

¿Tenemos que tener relaciones sexuales en el momento de la ovulación para favorecer el embarazo?

¿Pasará algo si espero unos meses para volver a intentarlo?

¿Qué tengo que hacer durante este tiempo?

 

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Endometriosis ¿es recomendable la cirugía antes del embarazo?

¿Qué es la endometriosis?

La endometriosis es una enfermedad que afecta al 10-15% de las mujeres en edad fértil. Consiste en la aparición de tejido endometrial (el que reviste la cavidad del útero) en otros lugares de la pelvis en forma de nódulos o en forma de quistes en los ovarios, también llamados endometriomas. La causa es aún desconocida, pero se cree que puede tener un componente hereditario, inmunológico y endocrino relacionado con las hormonas del ciclo menstrual.

¿Cómo saber si tengo endometriosis?

Su diagnóstico es complejo, ya que hasta en el 50% de los casos no existen síntomas. La forma más frecuente de sospechar la existencia de una endometriosis es a través de la visualización de los endometriomas en la ecografía ginecológica, pero estos no siempre están presentes. En otros casos se sospechará por dolor intenso con la menstruación, con las relaciones sexuales, alteraciones en el ritmo intestinal o en los ciclos menstruales. A parte de los síntomas, puede también afectar a la fertilidad: obstruyendo las trompas de Falopio, disminuyendo la reserva ovárica, alterando los ciclos menstruales y empeorando el ambiente inmunológico que disminuirá la implantación embrionaria en el útero.

¿Cómo afecta a la fertilidad?

Es frecuente pensar que la fertilidad mejora si mediante cirugía se retiran los endometriomas, pero hoy en día la tendencia es más conservadora. Es cierto que la cirugía puede mejorar la fertilidad en estas mujeres, pero hay que seleccionar bien los casos porque una intervención también puede tener consecuencias negativas sobre la reserva ovárica (cantidad de óvulos que contienen los ovarios). Actualmente se valora el tamaño del endometrioma, su crecimiento en el tiempo y la sintomatología de la mujer.

En el caso de que el endometrioma sea de gran tamaño (mayor de 4-5cm), que su crecimiento sea muy rápido o que la mujer tenga síntomas como el dolor que perjudiquen claramente su calidad de vida, la cirugía estará indicada.

Por el contrario, si no hay síntomas, los quistes son estables y de pequeño tamaño, se suele recomendar intentar el embarazo de forma espontánea o con técnicas de reproducción asistida antes de la cirugía. El embarazo es una situación hormonal muy favorable para la endometriosis, estancando e incluso a veces revirtiendo su progresión.

Las recomendaciones de cirugía, por tanto, van a depender de las condiciones de cada mujer en cuanto a síntomas, evolución de la enfermedad y tiempo de esterilidad. La técnica quirúrgica más recomendable y menos invasiva es la laparoscopia. Es importante ponerse en manos de profesionales que valoren el caso y hagan un correcto seguimiento de la enfermedad.

La Dra. Blanca Paraíso, experta en fertilidad, nos habla de los tratamientos de fertilidad más recomendables en casos de endometriosis.

En pacientes con endometriosis leves ¿Qué es más efectivo, la fecundación in vitro o inseminación artificial?

En términos de efectividad la fecundación in vitro siempre va a ser más efectiva que una inseminación artificial. Pero en endometriosis leves los estudios han observado un aumento de la posibilidad de gestación con inseminación artificial respecto a gestación espontánea conseguida en relaciones sexuales. Este aumento siempre va a ser menor que en mujeres sin endometriosis, pero sí que se ha objetivado.

Además, hay que tener en cuenta que la fecundación in vitro no siempre va a estar disponible. Por ejemplo, en la seguridad social hay determinadas listas de espera y además es un procedimiento más costoso y complejo. Por ello en la mayoría de las clínicas, en el caso de pacientes jóvenes con endometriosis leves, se considera aceptable intentar conseguir el embarazo con inseminación artificial antes de pasar directamente a fecundación in vitro.

¿La ovodonación ofrece buenos resultados en pacientes con endometriosis?

Los estudios científicos han demostrado que el principal factor limitante a la hora de conseguir el embarazo en mujeres con endometriosis es el óvulo.

Ha existido mucha preocupación por este tema y se han hecho diversos estudios, porque es cierto que en este tipo de pacientes puede haber una receptividad endometrial disminuida y que reciban peor los embriones. Sin embargo, lo que se ha observado es que lo que nos va a dar posibilidad de embarazo es el óvulo. En un estudio en el que se utilizaban óvulos de donante en pacientes con endometriosis y sin endometriosis, las tasas de embarazo fueron las mismas.

Por ello, en general, la ovodonación en pacientes con endometriosis nos va a ofrecer las mismas posibilidades de gestación que en pacientes sin endometriosis que son bastante altas, entre el 60-70%.

40 años después del primer nacimiento por Fecundación in vitro

El 25 de julio de 1978 nacía Louise Joy Brown, la llamada primer “bebé probeta”, el primer nacimiento obtenido por Fecundación in vitro. Y lo que ahora se considera un tratamiento de rutina en las parejas con problemas de fertilidad, hace treinta años supuso una auténtica revolución. Tanto fue así, que relegaron a un rincón del hospital el laboratorio de Fecundación in vitro donde se consiguió el primer nacimiento de Fecundación in vitro. Y la sociedad entonces era un fiel reflejo de lo que ocurría dentro de los laboratorios. Las parejas que recurrían a estas técnicas lo llevaban en secreto, como si la infertilidad fuera un estigma y las técnicas un pecado. Las mujeres necesitaban de un marido para poder embarazarse, y las parejas de mujeres, literalmente no existían.

Los especialistas en reproducción que llevamos trabajando en este campo mucho tiempo, entendemos cual es el calvario que tuvieron que sufrir las mujeres a lo largo de tantos años hasta conseguir vencer, no solo las trabas médicas, sino las sociales, ya que hubo de  enfrentarse en aquella época a la oposición de la Iglesia, el Gobierno y los medios de comunicación.

En España, la Ley de Reproducción Asistida, la primera de Europa en 1988, y una de las más tolerantes, permite que una mujer, independientemente de su edad y condición, pueda acceder a las técnicas de reproducción asistida. Y es por ello que mujeres de todo el mundo acuden a nuestras clínicas a conseguir el embarazo que en su país tienen prohibido o, en el mejor de los casos, muy difícil.

Pero todo esto es ahora: mujeres que han pospuesto su maternidad por motivos laborales, mujeres que, por el contrario, quieren un hijo pero no ahora, y congelan sus óvulos para el futuro. Mujeres que no tienen pareja masculina (ni la necesitan), o con pareja femenina. Todas ellas pueden decidir cuándo y cómo tener un hijo. Pero no entonces. Aún a pesar de que la Ley española data de 1988, como antes comentaba, la sociedad, machista y conservadora, no ofrecía facilidades a la mujer que quería ejercer su derecho a la maternidad libremente.

Y son todas esas mujeres las que hacen posible actualmente que cualquiera de nosotras cuando y como queramos, sin la desaprobación de nadie, podamos elegir el momento de nuestra maternidad.

Artículo de opinión de Rocío Núñez Calonge, embrióloga y directora científica de Clínica Tambre.