Se realiza en los casos de disfunción ovulatoria o para aumentar la posibilidad de gestación en mujeres jóvenes, ya que se induce el crecimiento de varios folículos por medio de la administración de hormonas. La inducción de ovulación precisa controles ecográficos y de los niveles de estradiol, con el fin de evitar el riesgo de hiperestimulación y gestación múltiple, y poder fijar adecuadamente el día en que se producirá la ovulación.
Los días en que se realizan los controles, no son fijos, dependen de la respuesta ovárica de cada mujer y de la influencia de los factores estereoceptivos.
Así mismo, se realiza estimulación ovárica (controles y seguimiento), en pacientes que van a ser sometidas a Técnicas de Reproducción Asistida como Inseminación Artificial, Fecundación In Vitro y Microinyección espermática.
Inseminización artificial
Está indicada en: factor masculino leve, factor femenino (cervical, tubárico unilateral, ovulatorio, endometriosis leve) o esterilidad de origen desconocido.
Se define como el depósito de espermatozoides en el tracto reproductivo de la mujer con la finalidad de conseguir una gestación. Distinguimos dos grandes grupos: 1) I.A.C.: inseminación artificial conyugal, realizada con semen del marido. 2) I.A.D.: inseminación artificial con semen de un donante.
La técnica de inseminación artificial más utilizada es la intrauterina, y es necesario para aumentar su eficacia asociarla a: inducción de ovulación y técnicas de capacitación espermática.
Son requisitos indispensables para poder utilizar esta técnica, la constatación de permeabilidad de las trompas de Falopio y que tras la capacitación espermática se puedan recuperar un mínimo de 3 a 5 millones de espermatozoides móviles.
La realización de la inseminación intrauterina, exige la manipulación del eyaculado en el laboratorio para separar del mismo todo el plasma seminal, seleccionar los espermatozoides con mayor movilidad, y estimular su capacidad fertilizante. Estas técnicas se conocen como de capacitación espermática.
Una vez disponemos del semen capacitado se procede a depositarlo dentro de la cavidad uterina. Tras las inseminaciones se pauta a la paciente tratamiento de soporte de fase lútea con progesterona, con la finalidad de mantener la mucosa endometrial con las características adecuadas para favorecer la implantación del embrión.
Los resultados esperados con esta técnica son de 12 a 18% de embarazo por ciclo. Se aconseja realizar de cuatro a seis ciclos de inseminación, siendo la tasa acumulada de embarazos por pareja del 55%.
En cuanto a la inseminación artificial con semen de donante, estaría indicada en parejas con azoospermia sin posibilidad de obtener espermatozoides del epidídimo o del testículo, en caso de enfermedades genéticas o infecciosas transmisibles al utilizar el semen del cónyuge; y en mujeres sin pareja.
Los resultados de esta técnica son buenos, consiguiéndose una tasa de embarazo por pareja se puede acercar al 80%, a lo largo de seis ciclos de inseminación. Las tasas de gestación por ciclo oscilan entre el 25 y el 30%.
Fecundación In vitro
Consiste en la fecundación de los ovocitos obtenidos por punción folicular, fuera del organismo materno, la división celular de los cigotos en el laboratorio y la posterior introducción de los embriones así obtenidos en el aparato genital de la mujer.
A las 48 horas de la punción, en el laboratorio de FIV seleccionan los embriones obtenidos de mejor calidad biológica, normalmente dos, y los introducen en una cánula para depositarlos en el útero.
Siempre se recomienda tratamiento de fase lútea, que consiste en administrar progesterona por vía oral o vaginal.
Los resultados obtenidos con esta técnica son de entre un 30 y 50% de tasa de gestación por ciclo.
Microinyección espermática con espermatozoides de testículo. [clic para + info]
Microinyección espermática con espermatozoides de testículo.
Esta técnica es útil para varones azoospérmicos, es decir, cuando no hay espermatozoides en el eyaculado. En estos casos se pueden recuperar los espermatozoides del varón directamente del testículo, con una pequeña intervención que se realiza de forma ambulatoria en la clínica, Solamente se necesita una anestesia-sedación, y el paciente se recupera en poco tiempo (una hora aproximadamente).
El tipo de azoospermia puede ser obstructiva, esto es, en caso de pacientes que tengan algún tipo de impedimento en la vía (como consecuencia de una infección, por una vasectomía previa, etc) o secretora, si el origen es hormonal. En este caso la posibilidad de recuperar espermatozoides es más difícil, aunque se han conseguido gestaciones también en estos casos.
Los espermatozoides se obtienen del tejido testicular en el laboratorio, y se dejan en incubación para conseguir espermatozoides móviles. Existe también la posibilidad de poder congelar los espermatozoides para poder realizar el ICSI en el momento oportuno. Los resultados obtenidos en ICSI con espermatozoides de testículo congelado, son comparables a los hallados con espermatozoides sin congelar. En nuestra experiencia, la tasa de gestación por ciclo con espermatozoides de testículo es de más del 40%.
Los embriones que no se van a transferir, pueden congelarse. Esto permitirá a la paciente que, si no queda gestante en este ciclo, puede intentarlo al menos otra vez más. La tasa de supervivencia post-
descongelación es bastante variable, y depende de la calidad embrionaria inicial, pero la media oscila alrededor del 75% y la de gestación por ciclo entre el 20 y 25%.
La criopreservación de ovocitos tiene aplicación en diversas situaciones clínicas tales como: Pacientes con riesgo de sufrir una menopausia precoz como consecuencia de un tratamiento oncológico o de una patología benigna, pacientes portadoras de un mosaico síndrome de Turner y pacientes que requieren de ovocitos de donante a través del establecimiento de bancos para la donación. En el caso las pacientes de FIV podría evitar en parte los problemas de tipo legal, ético, moral o religioso que conlleva la criopreservación de embriones, ya que permitiría inseminar sólo el número de ovocitos necesario para garantizar la transferencia de embriones de calidad adecuada.
Microinyección espermática (ICSI)
El proceso de microinyección espermática no supone para la paciente ninguna diferencia respecto a la fecundación in vitro convencional. Consiste en la introducción de un solo espermatozoide dentro del ovocito.
Con esta técnica se pueden beneficiar todos los casos de infertilidad masculina que en otro tiempo necesitaban un mínimo de espermatozoides para poder lograr la fecundación. Incluso los avances más recientes han permitido la microinyección con espermatozoides recuperados directamente del testículo en varones azoospérmicos, esto es, sin espermatozoides en el eyaculado.
En los casos en los que no se ha conseguido la gestación tras repetidos intentos de FIV o ICSI, se puede recurrir al cultivo embrionario con medios secuenciales. Esta técnica consiste en dejar los embriones en medios de cultivo apropiados hasta el día +5 ó +6, en que se alcanza el estado de blastocisto, y realizar entonces la transferencia. Esta técnica está indicada para los fallos de implantación. Sin embargo, tiene la desventaja de que se necesita un número alto de embriones, ya que la propia técnica y la manipulación pueden llevar a que se pierdan embriones hasta ese momento.
Consiste en la selección de los embriones viables para posterior transferencia en los casos en los que existen determinadas enfermedades hereditarias. Se pueden beneficiar de esta técnica las parejas que presenten enfermedades ligadas al sexo, ya que se pueden seleccionar los embriones del sexo deseado. Sin embargo, presenta el inconveniente de que algunas anomalías genéticas no pueden detectarse aún al estudiar el embrión, por lo que su utilidad es limitada.
Desde el punto de vista del laboratorio, consiste en separar una blastómera (célula embrionaria) del embrión cuando está en 6-8 células, para fijar su núcleo y estudiarlo genéticamente.
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